Lo que los opositores odiamos (XLIV)

imageFeliz día del trabajador.
Hoy es el día en que se conmemoran los derechos por los que los trabajadores han luchado durante años y por los que todavía queda por hacer.
Aquellos que escogen el sector privado se enfrentan a precariedad e inseguridad. Los opositores buscan principalmente cumplir su vocación pero, como empleados que serán, también desean tener unas condiciones de trabajo que respeten sus derechos.
La situación favorable que caracteriza el trabajo de los funcionarios, más que un privilegio de la Administración Pública, debería extenderse también al ámbito laboral para poder ponerle fin a los abusos que sufren los trabajadores.
Por otra parte, nos encontramos con el caso de los opositores, los cuales son tratados muchas veces como el estudiantes ociosos cuando su labor se asimila mejor a la de un trabajo.
¿Qué pensaríais de un trabajador cuya jornada mínima es de 40 horas a la semana y puede alcanzar las 80 en algunos casos? Dos semanas de vacaciones al año en las fechas que se les asignen, sin festivos, un día libre a la semana… ¿y el sueldo? Inexistente y además todos los gastos corren de su cuenta.
Suena a explotación pero es el la vida de muchos opositores. Los cuales, curiosamente, también estudian en el día de los trabajadores. No hay duda de que el sacrificio es voluntario y vale la pena, pero que no diga nadie que no sabemos lo que es trabajar.
La sección de lo que los opositores odiamos de hoy va dedicada a todas esas ocasiones en las que tenemos que aguantar comentarios como estos:
  • ¿Y por qué no te buscas un trabajo?
  • Cómo me gustaría no trabajar y poder vivir como tú.
  • Tú no sabes lo que es trabajar.
  • Qué buena es la vida del estudiante.
  • Si la gente se pasa tantos años opositando es porque no es tan mala vida.
  • ¿Cómo que no te da tiempo? Pero si siempre estás en casa estudiando.
  • Qué bien viven los funcionarios, ya me gustaría a mí…

¡Qué tengáis una buena semana de estudio y mucha paciencia para lidiar con esos comentarios, opocompis!

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Lo que los opositores amamos (II)

No todo iba a ser malo en la oposición.

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Dibujo de la genial Jijo Limón

A veces también nos encontramos con motivación, con reconocimiento y, sobre todo, con el apoyo de compañeros y de excompañeros que ya han conseguido su plaza.

Hoy me gustaría compartir con vosotros el vídeo del discurso de una compañera que aprobó las oposiciones de Inspección de Seguros.

Os dejo aquí el vídeo de su inspirador discurso, en el cuál podréis ver porqué Jijo Limón le ha dedicado este maravilloso dibujo.

Lo que los opositores odiamos (XLIII)

image¡Buenas tardes! La oposición es un caos y este blog no iba a ser una excepción. Me encantaría tener un día fijo para publicar pero me resulta imposible.

También me gustaría poder contaros más cosas pero ando fatal de tiempo (como todos). Como muchos habéis visto en mi instagram, no he pasado el último examen que hice de la oposición. No ha sido agradable, pero aquí estoy de nuevo trabajando para ganarme la plaza. Intentaré publicar algo relacionado con mi experiencia ante el suspenso cuando lo haya digerido del todo.

Por el momento, os dejo una nueva entrega de lo que los opositores odiamos:

Centésimo sexagésimo ejemplo:

Una amiga opositora está preparando las oposiciones a instituciones penitenciarias. Ella, a su vez, tiene otras dos amigas que son enfemeras y estaban hablando de que se convocaron plazas para enfermeras de prisiones. Al parecer, estaban planteándose la posibilidad de sacarse la plaza, asumiendo que lo conseguirían con toda seguridad y así hacerle compañía a nuestra opocompi.

Se deben pensar que sacar la oposición es como sacarse la carrera. Pues no, chicas, no. Las oposiciones son muy duras y fastidia mucho que venga alguien de fuera, sin tener ni idea, y se piense que esto es cuestión de rendir lo mínimo y aprobar.

Me contó mi amiga que cuando una de estas dos chicas vio el temario de la oposición se le quitaron las ganas de hacerle compañía en prisiones.

Centésimo sexagésimo primer ejemplo:

  • Mira, esto lo he escrito con lettering para que quede mejor.
  • ¿¿Que lo has escrito con qué??
  • Ah, es cierto. Esto es el mundo real. Lo he escrito con letras bonitas.

Centésimo sexagésimo segundo ejemplo: Otra situación compartida por una opocompi.

El trabajo de esta opositora era incompatible con la oposición, por lo que decidió dejarlo y dedicarse en exclusiva al estudio. Ante dicha opción, un amigo de su novio tuvo la osadía de comentar:

  • Así que sin trabajar, ¿eh?. Tendrás la casa limpísima.
  • Ehh.. no. Yo hago la misma jornada que mi novio. Mientras él trabaja, yo estudio. La casa la seguimos limpiando entre los dos, igual que antes.
  • Joé, pues más te vale que apruebes.

ALUCINO. MUCHO.

Centésimo sexagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Y esos apuntes?
  • Son los de la academia. Son los que uso para estudiar la oposición.
  • Eso es una porquería. Hazme caso y estudia directamente por la ley.
  • Estudiaré por donde me dé la gana.

En la oposición recibirás muchos consejos sobre cómo estudiar (y cómo vivir). Haz lo que tú creas que es mejor porque, tanto si sale bien como si fallas, las consecuencias te afectarán sólo a ti y no a quienes te aconsejan.

Muchísimo ánimo una semana más a todos y ya sabéis que podéis compartir conmigo vuestros propios ejemplos. Me los podéis mandar al correo demayorquieroserfuncionario@gmail.com, a mi perfil de instagram @demayorquieroserfuncionario y también me podéis dejar un comentario por aquí.

¡Un saludo y hasta la próxima publicación!

Lo que los opositores odiamos (XLII)

image¡Buenos días! Menuda racha de indignación llevamos los opositores últimamente. Como el objetivo de esta sección es poner de manifiesto los estereotipos que nos toca sufrir y, esencialmente, la opinión de los que no tienen ni idea de lo que es opositar, hoy voy a compartir un artículo recientemente publicado por el periódico El País.

Si bien, por una parte, es de agradecer que hablen de los opositores e incluso nos den voz, hay ciertas afirmaciones con las que yo no coincido personalmente y sospecho que son fruto del desconocimiento y de no haber vivido la oposición en primera persona.

El artículo lo podéis encontrar AQUÍ.

Además, os dejo el correo que les he enviado a la redacción para compartir con ellos brevemente por qué no estoy de acuerdo con su artículo, desde el más profundo respeto a que su opinión no tiene que coincidir con la nuestra necesariamente.

Me pongo en contacto con ustedes a raíz de la publicación del artículo “Por qué las oposiciones son un mal sistema de selección de funcionarios”, con la intención de expresar mi discrepancia en cuanto a algunas partes de su contenido.
Fundamentalmente, estoy en desacuerdo cuando afirman que los años invertidos en la oposición son años perdidos si uno no logra aprobar. Al contrario, los opositores no sólo adquirimos numerosos conocimientos en nuestras respectivas áreas profesionales (debido a un estudio mucho más intensivo que en la Universidad), sino que también es una experiencia personal muy enriquecedora.
Dicho de otro modo, el opositor no nace, sino que se hace. Durante esta etapa se puede aprender la importancia del trabajo y del sacrificio, así como de la humildad y de la constancia para perseguir una ambiciosa meta a largo plazo. Personalmente, me ha cambiado mi forma de entender las cosas, puesto que me ha permitido ver que algunos objetivos, que me parecían inalcanzables a priori, se pueden lograr con esfuerzo y paciencia. Me ha sorprendido mi capacidad de sacrificio y constancia y estoy convencida de que, si tuviese que abandonar la oposición, perseguiría mis próximas metas de una forma mucho más vehemente de lo que lo habría hecho si no hubiese opositado con anterioridad.
Para terminar, me gustaría recalcar que los opositores sí somos personas ambiciosas, nada conformistas e incluso valientes. El alto número de sacrificios que realizamos no se debe a que no valoremos aquellas cosas, sino a que para nosotros tiene mucho más valor el fin que perseguimos.
Por supuesto, ya sabéis que vuestras opiniones siempre serán bienvenidas.

Lo que los opositores odiamos (XLI)

image¡Buenos días! Cuando empecé esta sección no creí que fuese a dar para tanto, de lo contrario habría optado por una numeración más sencilla, pero también reconozco que los números romanos tienen cierto encanto.

Pido disculpas por no haber publicado la semana pasada. Lo cierto es que no puedo prometer regularidad en este blog porque el tiempo escasea y a veces me resulta muy difícil encontrar un ratito para escribir aquí.

En cualquier caso, me tenéis prácticamente a diario en instagram (@demayorquieroserfuncionario) donde, aunque sólo sea para saludar, intento estar presente para sumarme a todos los opositores que formamos parte de esta comunidad en un día más de estudio.

Aquí van los ejemplos de hoy:

Centésimo quincuagésimo sexto ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Pff… (indescriptible).
  • Bueno, la media de tu oposición son 5 años, así que tienes tiempo.
  • NO. Esa es la media de los que aprueban. Lo normal en las oposiciones es suspender y acabar dejándolo. De todos los que empiezan a opositar, son muy pocos los que llegan a sacar la plaza.

 

Centésimo quincuagésimo séptimo ejemplo:

  • ¿Estás opositando? Las oposiciones son muy duras. Mi hermano aprobó una oposición hace tiempo y le costó mucho. Es muy difícil sacar plaza y hay que estudiar muchísimo.
  • ¿Ah sí? Menos mal que me avisas, yo llevo dos años opositando y no tenía ni idea… (mucho sarcasmo)

 

Centésimo quincuagésimo octavo ejemplo:

  • ¿Pero tú no habías hecho ya los exámenes?
  • Sí, pero las notas tardan en salir. Voy a seguir estudiando para la otra oposición a la que me presenté por si ésta me falla. No quiero perder el hábito de estudio hasta que haya sacado una plaza.
  • Pero ahora, te tomas unas vacaciones, ¿no?
  • ¿Y tú has prestado atención a algo de lo que te he dicho?

Centésimo quincuagésimo noveno ejemplo:

  • ¿Y además de la oposición, qué tal te va el resto de cosas?
  • No hay resto. No me pasan más cosas. Y casi que lo prefiero porque para opositar es mejor no tener la cabeza en otros lugares.
  • ¿No te ha pasado nada interesante?, Seguro que tienes algo que contarme, venga.
  • (¡Ay, Jesusito dame paciencia!)

 

Espero que os haya gustado, ¡nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos: un poema

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¡Buenas tardes de lunes! Esta semana me gustaría compartir una entrada diferente en esta sección. Los ejemplos de hoy vienen en forma retórica.

Espero que os guste y que no os importe que haya alterado la estructura habitual de lo que los opositores odiamos.

UN POEMA

Duerme ocho horas

Es importante que desayunes bien

Haz un poco de deporte cada día. Con unos minutos basta.

La familia es lo más importante.

No descuides a tus amigos.

¿Ya tienes convocatoria?

Come sano.

Tienes que sacar tiempo para ti.

¿Puedes hacerme un favor?

Esta semana quiero que me traigas 15 temas para cantar.

Venga, que por un café no pasa nada.

¿Todavía no has aprobado?

No abuses del café.

Yo conozco a alguien que… bueno, no lo conozco pero me han hablado de él.

¿Otra vez al fisio?

Todo el mundo debería leer a diario.

Esto es una carrera de fondo.

Qué mala cara tienes.

Es una pena que no aproveches este día tan bonito.

No hacen falta tantos colores para subrayar.

Necesito hacerte una consulta sobre lo tuyo.

Tienes que disfrutar un poco de la vida.

La salud es lo primero.

Uff, yo no podría.

Te vendría bien hacer Yoga.

Esta semana vas a hacer un simulacro del segundo examen.

No es bueno que te aisles tanto.

Deberías dormir más.

¿Has engordado?

No entiendo cómo te cansas tanto si siempre estás sentada.

Deberías estudiar en lugar de subir fotos al Instagram.

Tienes que hacer cosas que te gusten.

Eso no es una cena, hazte algo que alimente de verdad.

Mujer, por un día no pasa nada.

Haz deporte por las mañanas antes de estudiar.

Duerme más y no te hará falta tanto café.

¿Los sábados también estudias?

No puedes perderte el cumpleaños de tu tío.

Hace un montón que no nos vemos.

Cuando yo estaba en la Universidad me daba tiempo.

Si tú eres muy lista.

¿Nos vamos de puente?

Tienes que sacar tiempo para ti.

¿Todavía no has aprobado?

Lo que los opositores odiamos (XL)

imageBuenos días de lunes una semana más. No me puedo creer que esta sea la edición número 40 de lo que los opositores odiamos, el tiempo se me ha pasado volando. Hace apenas un año, cuando descubrí la comunidad de opositores que existía en instagram, no podía imaginarme todo lo bueno que me deparaba. Me siento muy orgullosa de pertenecer a ella y estoy muy agradecida por todo lo que me ha aportado.

Mi forma de demostrar lo feliz que me hace contar con el apoyo de mis compañeros es actualizando este blog semana a semana. Del mismo modo que siento vuestra empatía y vuestra comprensión, yo intento canalizarlo hacia todos nuestros compañeros para que sepan que no están solos, que es normal que la oposición se haga cuesta arriba y que la clave siempre siempre es no rendirnos.

Centésimo quincuagésimo primer ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Bueno, acaban de anular la prueba de ortografía de este año porque la impugnaron.
  • Espera, ¿tenéis un examen de ortografía en las oposiciones de poli? jajajaja. ¿Pero no es súper evidente que todo el mundo tiene que saber escribir bien?
  • Tan evidente como que eres tonto del culo.

 

Centésimo quincuagésimo segundo ejemplo:

  • ¿Se sabe algo de la fecha del examen?
  • No. Hoy tampoco. Ya avisaré yo cuando salga.
  • Qué borde
  • Es que estoy cansado de que sea lo primero que me pregunta todo el mundo cada vez que me ven. Estoy aburrido de responder siempre lo mismo.

 

Centésimo quincuagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Quedamos esta tarde para tomar algo?
  • ¿Un miércoles? Sabes de sobra que tengo que estudiar.
  • Bueno, pero por un día que te tomes de descanso no pierdes nada. Tú eres muy listo.
  • Sí, exacto. Esa es la actitud que lleva al aprobado: pésima gestión de las responsabilidades y falta de humildad.

 

Centésimo quincuagésimo quinto ejemplo:

  • ¿¿Que estudias cuántas horas??  ¡Pero eso es imposible! ¿cómo vas a estudiar tanto? Te va a dar una embolia o algo.
  • A ver, si lo haces bien es posible estudiar muchas horas. Es cuestión de fuerza de voluntad, una buena planificación e ir construyendo poco a poco un hábito de estudio.

A mí también me parece imposible que alguien pueda correr una maratón, pero porque yo no aguanto ni cinco minutos andando apurado. Sin embargo, hay personas que lo logran con mucho esfuerzo y mucha preparación. En el fondo no es tan distinto.

¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XXXIX)

image¡Buenos días de martes, como cada semana que no puedo publicar en lunes! Disculpadme mi irregularidad, os podéis imaginar dónde tengo la cabeza.

Esta semana también tengo nuevos ejemplos de lo que los opositores odiamos y una recomendación muy especial.

¡Vamos allá!

Centésimo cuadragésimo séptimo ejemplo:

  • Uff, es que la cosa está fatal para encontrar un trabajo que sea de lo que has estudiado y que no te exploten.
  • Pues sí. Yo por eso tengo tantas ganas de aprobar la oposición y trabajar de lo que me gusta, independizarme…
  • Bueno, bueno, no me lo restriegues.
  • ¿Restregártelo?, ¿en serio?, ¿me escuchas cuando te hablo de la oposición?. No creo que mi vida te dé mucha envidia. Si algún día consigo aprobar la oposición no será porque me lo hayan regalado.

 

Centésimo cuadragésimo octavo ejemplo:

  • ¿Y tú crees que es buena idea empezar a opositar ya?, ¿por qué no estudias algo antes por si lo de las oposiciones no te sale?
  • Si he me he decidido a opositar es porque creo que puedo conseguirlo. Cuanto antes empiece a estudiar la oposición, mejor. Si finalmente no lo consigo, ya me replantearé mi vida y, si es necesario, estudiaré otras cosas.

 

Centésimo cuadragésimo noveno ejemplo:

Os reproduzco, literalmente, un comentario que me encontré en instagram hace un par de meses. Para poneros en situación, se trataba de una de mis publicaciones habituales en las que se ven mis apuntes, os cuento cómo llevo el estudio y os deseo que tengáis un buen día.

  • Me va a tocar mantenerlos a todos #soyautonomo
  • ¿perdón?
  • (sin respuesta)

 

Centésimo quincuagésimo ejemplo:

Antes de que yo abriese esta sección ya había otras opositoras que manifestaban su descontento con ciertas actitudes de terceros hacia la oposición. Yo no he sido la primera en hablar de lo que los opositores odiamos, aunque para mí es todo un honor poder compartir con vosotros en esta sección las situaciones que me toca sufrir a mí y las que vosotros me contáis.

En el 2015, Victoria compartió en Youtube este vídeo sobre 10 frases que ningún opositor quiere oír. Aunque es conocida por sus vídeos también la podéis encontrar en instagram bajo el usuario @no_morir_opositando.

Lo que los opositores odiamos (XXXVIII)

image¡Buenos días de lunes! La semana pasada no actualicé el blog porque necesitaba descansar después del examen. Ya estoy preparando el examen siguiente y esperando por la nota del último (crucemos los dedos).

Os deseo a todos una gran semana y me disculpo por mi ausencia. Aquí tenéis la una nueva entrega de lo que los opositores odiamos, que parece que hoy va a ser monotemática.

Centésimo cuadragésimo tercer ejemplo:

Los días previos al examen recibí muchos comentarios de ánimo por parte de mi entorno y de mis compañeros, lo cual me hizo sentirme muy arropada a la hora de enfrentarme a algo que me daba un poco de miedo.

Recibí muchos tipos de comentarios, todos con muy buenas intenciones y reconfortantes. Algunos eran abiertamente esperanzadores y otros… bueno, otros había que interpretarlos con cariño porque acertados no eran.

  • ¿Qué tal?, ¿nerviosa?
  • Sí, un poco.
  • Pues no te pongas nerviosa, que es sólo el primer examen. Podrías ponerte nerviosa si hubieses aprobado todos y ahora fueses a hacer el último, pero no te juegas nada.
  • Eh, sí, gracias.
  • Aunque para mí es fácil decirlo porque no estoy en tu lugar.
  • Exacto. Gracias por entenderlo.

Hay que entender las cosas según de quien vengan, pero yo sólo pido un poquito de empatía. Que a veces las cosas en voz alta no suenan tan bien como cuando se piensan.

 

Centésimo cuadragésimo cuarto ejemplo:

Más cosas que me han dicho en vísperas del examen.

  • ¿Qué? ¿ahora a hacer el examen?
  • Sí, tengo que hacer la maleta para ir a Madrid.
  • Claro.. es que además tienes que viajar. Ay, pues ojalá te salga bien.
  • Ojalá, pero esto lleva su tiempo y lo normal es tardar más en conseguirlo.
  • ¿Y por qué no haces otra cosa?, ¿no hay otra forma de conseguir algo parecido o por otro camino? (mirándome con pena)
  • Es que esto es lo que yo quiero.

Creo que mi entorno ha notado que estoy bastante cansada y que opositar me ha cambiado mucho. Es cierto, me estoy esforzando mucho, no sólo por estudiar sino por todo a lo que he tenido que renunciar. Y soy feliz, porque lucho por lo que quiero y porque me encanta tener un sueño. La vida puede dar muchas vueltas, pero por el momento mi sueño es este.

Centésimo cuadragésimo quinto ejemplo:

  • ¿Qué tal te salió el examen?
  • Yo lo hice lo mejor que pude, así que estoy satisfecha. Ahora toca esperar a por las notas y ver si he aprobado.
  • Si estás satisfecha es lo importante y si has aprobado ¡lo celebramos!
  • Bueno, si he aprobado tendré que hacer el siguiente examen, así que mucho tiempo para celebraciones no tengo.

Qué bonito que la gente quiera compartir la alegría de un aprobado y cuánto agradecemos que se preocupen por nosotros. Sin embargo, no podemos obviar que no tienen ni idea de cómo va esto. Apruebas un examen y tienes que seguir estudiando para el siguiente. No hay vacaciones y siempre vamos mal de tiempo. Pero repito que es de agradecer el entusiasmo, los opositores valoramos mucho el apoyo.

Centésimo cuadragésimo sexto ejemplo:

Esto me lo contó mi amiga Yani.

  • ¡Qué ganas tengo de que vengas de hacer tu examen y ya se acabe todo esto!
  • Sí, claro. Voy a Madrid y… MAGIA. ¡Soy funcionaria!

Pues no. Llevo poco tiempo opositando como para pensar en aprobar a la primera y, aunque aprobase este examen, me quedarían otros más por hacer. Así que cuando vuelva de Madrid… no cambiará nada.

Lo que los opositores odiamos (XXXVII)

imageBuenas tardes de lunes!

Esta semana no contaba con publicar porque tengo examen el domingo, pero para mi sorpresa estoy bastante tranquila y me limito a repasar los temas como si fuese una semana normal.

Así que he sacado un ratito a la hora de comer para compartir con vosotros una nueva entrega de esta sección.

Centésimo trigésimo noveno ejemplo:

  • ¿Qué tal lo llevas?
  • Bastante cansada. Me paso todo el día estudiando.
  • ¿Todo el día? Eso es una locura. Es mejor estudiar pocas horas pero estudiarlas bien.
  • ….

Vamos a ver, estudiar en la oposición no tiene nada que ver con lo que hacíamos antes cuando todos éramos felices e inocentes en la Universidad. Ya no vale eso de estar unas horas delante de los apuntes y aprovechar la mitad. No. Ahora se estudia mucho y aprovechando todo el tiempo, lo cual no quita que a veces nos cueste ser productivos porque no somos máquinas. Pero la idea es estudiar eficientemente todo el tiempo. El temario no perdona.

Centésimo cuadragésimo ejemplo:

  • Me ha dado mucha rabia tener que quedarme estos festivos en casa estudiando y no poder quedar con vosotros.
  • Y si no consigues aprobar también valdrá la pena, por todo lo que estás aprendiendo.
  • Agradezco la empatía, pero no. Si no fuese a aprobar nunca, no me quedaría en casa los días de fiesta. Que aprender está muy bien y la satisfacción personal es algo muy bonito, pero el objetivo es conseguir un trabajo, no lo olvidemos.

 

Centésimo cuadragésimo primero ejemplo:

  • Anda, y si tus compañeros de academia han aprobado el primer examen, ¿por qué tú no?
  • eh…

Alguien se está ganando que lo manden a freír calcetines.

 

Centésimo cuadragésimo segundo ejemplo:

  • Pues he ido a comprar unas libretas en tonos pastel para poner los apuntes de Derecho Administrativo, así son iguales que las de Constitucional.
  • Jajaja. Qué bonitos nos quedan los apuntes de las primeras páginas, ¿eh?. Con letra bonita y bien ordenado, pero después nos entra la pereza y al final de curso son un desastre y están todos los esquemas a medio hacer.
  • Pues no, bonita, no. Esto no es lo de antes. Aquí o eres constante o no te comes un rosco.

 

El lunes que viene espero poder dar señales de vida después del examen. Estaré activa en instagram y compartiré mi experiencia por ahí.

¡Nos vemos en la próxima entrada, compis!