Lo que los opositores odiamos (XLI)

image¡Buenos días! Cuando empecé esta sección no creí que fuese a dar para tanto, de lo contrario habría optado por una numeración más sencilla, pero también reconozco que los números romanos tienen cierto encanto.

Pido disculpas por no haber publicado la semana pasada. Lo cierto es que no puedo prometer regularidad en este blog porque el tiempo escasea y a veces me resulta muy difícil encontrar un ratito para escribir aquí.

En cualquier caso, me tenéis prácticamente a diario en instagram (@demayorquieroserfuncionario) donde, aunque sólo sea para saludar, intento estar presente para sumarme a todos los opositores que formamos parte de esta comunidad en un día más de estudio.

Aquí van los ejemplos de hoy:

Centésimo quincuagésimo sexto ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Pff… (indescriptible).
  • Bueno, la media de tu oposición son 5 años, así que tienes tiempo.
  • NO. Esa es la media de los que aprueban. Lo normal en las oposiciones es suspender y acabar dejándolo. De todos los que empiezan a opositar, son muy pocos los que llegan a sacar la plaza.

 

Centésimo quincuagésimo séptimo ejemplo:

  • ¿Estás opositando? Las oposiciones son muy duras. Mi hermano aprobó una oposición hace tiempo y le costó mucho. Es muy difícil sacar plaza y hay que estudiar muchísimo.
  • ¿Ah sí? Menos mal que me avisas, yo llevo dos años opositando y no tenía ni idea… (mucho sarcasmo)

 

Centésimo quincuagésimo octavo ejemplo:

  • ¿Pero tú no habías hecho ya los exámenes?
  • Sí, pero las notas tardan en salir. Voy a seguir estudiando para la otra oposición a la que me presenté por si ésta me falla. No quiero perder el hábito de estudio hasta que haya sacado una plaza.
  • Pero ahora, te tomas unas vacaciones, ¿no?
  • ¿Y tú has prestado atención a algo de lo que te he dicho?

Centésimo quincuagésimo noveno ejemplo:

  • ¿Y además de la oposición, qué tal te va el resto de cosas?
  • No hay resto. No me pasan más cosas. Y casi que lo prefiero porque para opositar es mejor no tener la cabeza en otros lugares.
  • ¿No te ha pasado nada interesante?, Seguro que tienes algo que contarme, venga.
  • (¡Ay, Jesusito dame paciencia!)

 

Espero que os haya gustado, ¡nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos: un poema

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¡Buenas tardes de lunes! Esta semana me gustaría compartir una entrada diferente en esta sección. Los ejemplos de hoy vienen en forma retórica.

Espero que os guste y que no os importe que haya alterado la estructura habitual de lo que los opositores odiamos.

UN POEMA

Duerme ocho horas

Es importante que desayunes bien

Haz un poco de deporte cada día. Con unos minutos basta.

La familia es lo más importante.

No descuides a tus amigos.

¿Ya tienes convocatoria?

Come sano.

Tienes que sacar tiempo para ti.

¿Puedes hacerme un favor?

Esta semana quiero que me traigas 15 temas para cantar.

Venga, que por un café no pasa nada.

¿Todavía no has aprobado?

No abuses del café.

Yo conozco a alguien que… bueno, no lo conozco pero me han hablado de él.

¿Otra vez al fisio?

Todo el mundo debería leer a diario.

Esto es una carrera de fondo.

Qué mala cara tienes.

Es una pena que no aproveches este día tan bonito.

No hacen falta tantos colores para subrayar.

Necesito hacerte una consulta sobre lo tuyo.

Tienes que disfrutar un poco de la vida.

La salud es lo primero.

Uff, yo no podría.

Te vendría bien hacer Yoga.

Esta semana vas a hacer un simulacro del segundo examen.

No es bueno que te aisles tanto.

Deberías dormir más.

¿Has engordado?

No entiendo cómo te cansas tanto si siempre estás sentada.

Deberías estudiar en lugar de subir fotos al Instagram.

Tienes que hacer cosas que te gusten.

Eso no es una cena, hazte algo que alimente de verdad.

Mujer, por un día no pasa nada.

Haz deporte por las mañanas antes de estudiar.

Duerme más y no te hará falta tanto café.

¿Los sábados también estudias?

No puedes perderte el cumpleaños de tu tío.

Hace un montón que no nos vemos.

Cuando yo estaba en la Universidad me daba tiempo.

Si tú eres muy lista.

¿Nos vamos de puente?

Tienes que sacar tiempo para ti.

¿Todavía no has aprobado?

Lo que los opositores odiamos (XL)

imageBuenos días de lunes una semana más. No me puedo creer que esta sea la edición número 40 de lo que los opositores odiamos, el tiempo se me ha pasado volando. Hace apenas un año, cuando descubrí la comunidad de opositores que existía en instagram, no podía imaginarme todo lo bueno que me deparaba. Me siento muy orgullosa de pertenecer a ella y estoy muy agradecida por todo lo que me ha aportado.

Mi forma de demostrar lo feliz que me hace contar con el apoyo de mis compañeros es actualizando este blog semana a semana. Del mismo modo que siento vuestra empatía y vuestra comprensión, yo intento canalizarlo hacia todos nuestros compañeros para que sepan que no están solos, que es normal que la oposición se haga cuesta arriba y que la clave siempre siempre es no rendirnos.

Centésimo quincuagésimo primer ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Bueno, acaban de anular la prueba de ortografía de este año porque la impugnaron.
  • Espera, ¿tenéis un examen de ortografía en las oposiciones de poli? jajajaja. ¿Pero no es súper evidente que todo el mundo tiene que saber escribir bien?
  • Tan evidente como que eres tonto del culo.

 

Centésimo quincuagésimo segundo ejemplo:

  • ¿Se sabe algo de la fecha del examen?
  • No. Hoy tampoco. Ya avisaré yo cuando salga.
  • Qué borde
  • Es que estoy cansado de que sea lo primero que me pregunta todo el mundo cada vez que me ven. Estoy aburrido de responder siempre lo mismo.

 

Centésimo quincuagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Quedamos esta tarde para tomar algo?
  • ¿Un miércoles? Sabes de sobra que tengo que estudiar.
  • Bueno, pero por un día que te tomes de descanso no pierdes nada. Tú eres muy listo.
  • Sí, exacto. Esa es la actitud que lleva al aprobado: pésima gestión de las responsabilidades y falta de humildad.

 

Centésimo quincuagésimo quinto ejemplo:

  • ¿¿Que estudias cuántas horas??  ¡Pero eso es imposible! ¿cómo vas a estudiar tanto? Te va a dar una embolia o algo.
  • A ver, si lo haces bien es posible estudiar muchas horas. Es cuestión de fuerza de voluntad, una buena planificación e ir construyendo poco a poco un hábito de estudio.

A mí también me parece imposible que alguien pueda correr una maratón, pero porque yo no aguanto ni cinco minutos andando apurado. Sin embargo, hay personas que lo logran con mucho esfuerzo y mucha preparación. En el fondo no es tan distinto.

¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XXXIX)

image¡Buenos días de martes, como cada semana que no puedo publicar en lunes! Disculpadme mi irregularidad, os podéis imaginar dónde tengo la cabeza.

Esta semana también tengo nuevos ejemplos de lo que los opositores odiamos y una recomendación muy especial.

¡Vamos allá!

Centésimo cuadragésimo séptimo ejemplo:

  • Uff, es que la cosa está fatal para encontrar un trabajo que sea de lo que has estudiado y que no te exploten.
  • Pues sí. Yo por eso tengo tantas ganas de aprobar la oposición y trabajar de lo que me gusta, independizarme…
  • Bueno, bueno, no me lo restriegues.
  • ¿Restregártelo?, ¿en serio?, ¿me escuchas cuando te hablo de la oposición?. No creo que mi vida te dé mucha envidia. Si algún día consigo aprobar la oposición no será porque me lo hayan regalado.

 

Centésimo cuadragésimo octavo ejemplo:

  • ¿Y tú crees que es buena idea empezar a opositar ya?, ¿por qué no estudias algo antes por si lo de las oposiciones no te sale?
  • Si he me he decidido a opositar es porque creo que puedo conseguirlo. Cuanto antes empiece a estudiar la oposición, mejor. Si finalmente no lo consigo, ya me replantearé mi vida y, si es necesario, estudiaré otras cosas.

 

Centésimo cuadragésimo noveno ejemplo:

Os reproduzco, literalmente, un comentario que me encontré en instagram hace un par de meses. Para poneros en situación, se trataba de una de mis publicaciones habituales en las que se ven mis apuntes, os cuento cómo llevo el estudio y os deseo que tengáis un buen día.

  • Me va a tocar mantenerlos a todos #soyautonomo
  • ¿perdón?
  • (sin respuesta)

 

Centésimo quincuagésimo ejemplo:

Antes de que yo abriese esta sección ya había otras opositoras que manifestaban su descontento con ciertas actitudes de terceros hacia la oposición. Yo no he sido la primera en hablar de lo que los opositores odiamos, aunque para mí es todo un honor poder compartir con vosotros en esta sección las situaciones que me toca sufrir a mí y las que vosotros me contáis.

En el 2015, Victoria compartió en Youtube este vídeo sobre 10 frases que ningún opositor quiere oír. Aunque es conocida por sus vídeos también la podéis encontrar en instagram bajo el usuario @no_morir_opositando.

Lo que los opositores odiamos (XXXVIII)

image¡Buenos días de lunes! La semana pasada no actualicé el blog porque necesitaba descansar después del examen. Ya estoy preparando el examen siguiente y esperando por la nota del último (crucemos los dedos).

Os deseo a todos una gran semana y me disculpo por mi ausencia. Aquí tenéis la una nueva entrega de lo que los opositores odiamos, que parece que hoy va a ser monotemática.

Centésimo cuadragésimo tercer ejemplo:

Los días previos al examen recibí muchos comentarios de ánimo por parte de mi entorno y de mis compañeros, lo cual me hizo sentirme muy arropada a la hora de enfrentarme a algo que me daba un poco de miedo.

Recibí muchos tipos de comentarios, todos con muy buenas intenciones y reconfortantes. Algunos eran abiertamente esperanzadores y otros… bueno, otros había que interpretarlos con cariño porque acertados no eran.

  • ¿Qué tal?, ¿nerviosa?
  • Sí, un poco.
  • Pues no te pongas nerviosa, que es sólo el primer examen. Podrías ponerte nerviosa si hubieses aprobado todos y ahora fueses a hacer el último, pero no te juegas nada.
  • Eh, sí, gracias.
  • Aunque para mí es fácil decirlo porque no estoy en tu lugar.
  • Exacto. Gracias por entenderlo.

Hay que entender las cosas según de quien vengan, pero yo sólo pido un poquito de empatía. Que a veces las cosas en voz alta no suenan tan bien como cuando se piensan.

 

Centésimo cuadragésimo cuarto ejemplo:

Más cosas que me han dicho en vísperas del examen.

  • ¿Qué? ¿ahora a hacer el examen?
  • Sí, tengo que hacer la maleta para ir a Madrid.
  • Claro.. es que además tienes que viajar. Ay, pues ojalá te salga bien.
  • Ojalá, pero esto lleva su tiempo y lo normal es tardar más en conseguirlo.
  • ¿Y por qué no haces otra cosa?, ¿no hay otra forma de conseguir algo parecido o por otro camino? (mirándome con pena)
  • Es que esto es lo que yo quiero.

Creo que mi entorno ha notado que estoy bastante cansada y que opositar me ha cambiado mucho. Es cierto, me estoy esforzando mucho, no sólo por estudiar sino por todo a lo que he tenido que renunciar. Y soy feliz, porque lucho por lo que quiero y porque me encanta tener un sueño. La vida puede dar muchas vueltas, pero por el momento mi sueño es este.

Centésimo cuadragésimo quinto ejemplo:

  • ¿Qué tal te salió el examen?
  • Yo lo hice lo mejor que pude, así que estoy satisfecha. Ahora toca esperar a por las notas y ver si he aprobado.
  • Si estás satisfecha es lo importante y si has aprobado ¡lo celebramos!
  • Bueno, si he aprobado tendré que hacer el siguiente examen, así que mucho tiempo para celebraciones no tengo.

Qué bonito que la gente quiera compartir la alegría de un aprobado y cuánto agradecemos que se preocupen por nosotros. Sin embargo, no podemos obviar que no tienen ni idea de cómo va esto. Apruebas un examen y tienes que seguir estudiando para el siguiente. No hay vacaciones y siempre vamos mal de tiempo. Pero repito que es de agradecer el entusiasmo, los opositores valoramos mucho el apoyo.

Centésimo cuadragésimo sexto ejemplo:

Esto me lo contó mi amiga Yani.

  • ¡Qué ganas tengo de que vengas de hacer tu examen y ya se acabe todo esto!
  • Sí, claro. Voy a Madrid y… MAGIA. ¡Soy funcionaria!

Pues no. Llevo poco tiempo opositando como para pensar en aprobar a la primera y, aunque aprobase este examen, me quedarían otros más por hacer. Así que cuando vuelva de Madrid… no cambiará nada.

Lo que los opositores odiamos (XXXVII)

imageBuenas tardes de lunes!

Esta semana no contaba con publicar porque tengo examen el domingo, pero para mi sorpresa estoy bastante tranquila y me limito a repasar los temas como si fuese una semana normal.

Así que he sacado un ratito a la hora de comer para compartir con vosotros una nueva entrega de esta sección.

Centésimo trigésimo noveno ejemplo:

  • ¿Qué tal lo llevas?
  • Bastante cansada. Me paso todo el día estudiando.
  • ¿Todo el día? Eso es una locura. Es mejor estudiar pocas horas pero estudiarlas bien.
  • ….

Vamos a ver, estudiar en la oposición no tiene nada que ver con lo que hacíamos antes cuando todos éramos felices e inocentes en la Universidad. Ya no vale eso de estar unas horas delante de los apuntes y aprovechar la mitad. No. Ahora se estudia mucho y aprovechando todo el tiempo, lo cual no quita que a veces nos cueste ser productivos porque no somos máquinas. Pero la idea es estudiar eficientemente todo el tiempo. El temario no perdona.

Centésimo cuadragésimo ejemplo:

  • Me ha dado mucha rabia tener que quedarme estos festivos en casa estudiando y no poder quedar con vosotros.
  • Y si no consigues aprobar también valdrá la pena, por todo lo que estás aprendiendo.
  • Agradezco la empatía, pero no. Si no fuese a aprobar nunca, no me quedaría en casa los días de fiesta. Que aprender está muy bien y la satisfacción personal es algo muy bonito, pero el objetivo es conseguir un trabajo, no lo olvidemos.

 

Centésimo cuadragésimo primero ejemplo:

  • Anda, y si tus compañeros de academia han aprobado el primer examen, ¿por qué tú no?
  • eh…

Alguien se está ganando que lo manden a freír calcetines.

 

Centésimo cuadragésimo segundo ejemplo:

  • Pues he ido a comprar unas libretas en tonos pastel para poner los apuntes de Derecho Administrativo, así son iguales que las de Constitucional.
  • Jajaja. Qué bonitos nos quedan los apuntes de las primeras páginas, ¿eh?. Con letra bonita y bien ordenado, pero después nos entra la pereza y al final de curso son un desastre y están todos los esquemas a medio hacer.
  • Pues no, bonita, no. Esto no es lo de antes. Aquí o eres constante o no te comes un rosco.

 

El lunes que viene espero poder dar señales de vida después del examen. Estaré activa en instagram y compartiré mi experiencia por ahí.

¡Nos vemos en la próxima entrada, compis!

 

 

 

Lo que los opositores odiamos (XXXVI)

imageBuenos días de martes. No he podido publicar el lunes, soy un desastre.

La fecha del examen acecha y ya estoy que no paro. La semana que viene no habrá entrada semanal porque tengo que estudiar mucho mucho.

Os deseo una gran semana a todos y muchísimo ánimo. Recordad que no estáis solos en esto.

Aquí tenéis más ejemplos de lo que los opositores odiamos. Preveo que, después de haber hecho el examen me va a tocar oír algunos nuevos y, por supuesto, os los contaré por aquí.

 

Centésimo trigésimo quinto ejemplo:

  • Pues al final no he aprobado…
  • Bueno, lo peor es cuando apruebas y te quedas sin plaza. Eso sí que da rabia.
  • Que nooo! Por centésima vez: en mi oposición eso NO pasa. Eso sólo sucede en el concurso oposición (que la nota es la suma del examen y de otros méritos).

 

Centésimo trigésimo sexto ejemplo:

  • Mira, me acaban de pasar este curso de baile flamenco, que tiene muy buena pinta. ¿Por qué no te apuntas?
  • Vamos a ver… ¿Pero no te ha quedado claro que estoy opositando?

 

Centésimo trigésimo séptimo ejemplo:

A una opocompi le sucedió una buena faena. Diez días antes de su último examen, su preparador tuvo que dejarla porque lo habían nombrado Alto Cargo en la Administración Pública, lo cual era incompatible con su actividad de preparador de oposiciones.

Nuestra compi se lo contaba a una amiga:

  • Estoy muy preocupada. No sé qué va a pasar con la preparación para el último examen.
  • ¿Qué más da? Coges a otro preparador, ¿no?
  • No. Es como si preparas una maratón y tú entrenador te dice que se va.

¿Los diez días antes te van a hacer ganar una maratón? No. Pero como no entrenes al máximo seguro que no la ganas.

En este caso, esta compi se quedó tan alucinada que ni se ofendió.

Por cierto, nuestra opocompi aprobó la oposición porque es una súper campeona. Ole ella.

 

Centésimo trigésimo octavo ejemplo:

  • ¿Te apetece apuntarte a clases de inglés conmigo?
  • Eh, no puedo… Ya estoy estudiando para la oposición y no tengo tiempo para más. En realidad, si tuviese más tiempo se lo dedicaría también a opositar.
  • Bah! Eso es cuestión de organizarse, mujer. Yo cuando estaba en la Universidad me daba tiempo a hacer más cosas que estudiar y siempre lo aprobé todo.
  • Claro, será que no me organizo bien…

 

Gracias por leer este pequeño blog y por vuestras aportaciones. Podéis compartir vuestras experiencias por comentarios, por correo (demayorquieroserfuncionario@gmail.com) o por instagram en @demayorquieroserfuncionario, ya sea por comentarios o por mensaje.

Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XXXV)

imageBuenos días de lunes!

Espero que afrontéis esta semana con mucha fuerza, opocompis. Yo estoy muy cerquita del examen y el agobio va en aumento.

Mientras no sufro un ataque de nervios, seguiré compartiendo otras cosas que también me enervan como opositora en esta sección.

Centésimo trigésimo primer ejemplo:

Mi querida compi Grace me contó hace tiempo que estaba estudiando en la biblioteca de la facultad y se aproximó a ella un hombre, que parecía ser un profesor de la Universidad, interesándose por su estudio.

Grace oposita a la escala ejecutiva de la Policía. Este hombre tenía un sobrino a punto de acabar la carrera y que tenía las mismas pretensiones que nuestra compi. Lógicamente, Grace le explicó lo duro que es y que, entre todas las pruebas que conforman su oposición, hay una que es totalmente subjetiva.

A lo cual este buen hombre contestó:

  • para esto, ¿que tengas un familiar dentro cuenta?

Centésimo trigésimo segundo ejemplo:

Como muchos sabéis, el sábado pasado se celebraron los exámenes de los -IR en sus distintas variedades.

Victoria se presentaba al PIR (psicólogo interno residente). Yo la he conocido a través de su canal de Youtube (al que estoy suscrita) No Morir Opositando.

Ayer contaba en un vídeo de instagram que le habían hecho unas preguntas para Televisión Española de Cantabria justo antes de entrar en el examen. Soy fan de la respuesta de Victoria.

  • ¿Los conocimientos que los psicólogos adquirís os resultan útiles para controlar los nervios antes del examen?
  • ¿Los médicos fuman?
  • Sí.
  • Pues los psicólogos también nos ponemos nerviosos.

Genial.

 

Centésimo trigésimo tercer ejemplo:

Una amiga mía estaba celebrando el cumpleaños de su prima pequeña en familia una semana antes de su primer examen y tuvo que vivir una de esas situaciones que seguro que os suenan.

  • ¡Dentro de unas semanas serás funcionaria!
  • A ver… son tres exámenes.
  • ¡No seas negativa! Si te pasas todo el día estudiando y no sales nunca, ¿Cuántas veces te has visto el temario ya?
  • Ninguna. Son 55 temas y empecé a estudiar hace 10 meses. Me presento con algunos temas sin estudiar, pero quiero ver cómo es el examen.
  • Ah, pues no. Olvídate. Vas a suspender.

 

Centésimo trigésimo cuarto ejemplo:

Este último ejemplo es más bien una reflexión, de la cual no me siento orgullosa porque se parece a lo que siempre estoy criticando en esta sección, pero tengo que confesarlo:

A veces veo a algunos funcionarios y no puedo evitar sorprenderme de que hayan aprobado una oposición. Seguro que en el fondo son grandes profesionales y lo que sucede es que los he pillado en un mal momento… eso quiero pensar.

Lo que los opositores odiamos (XXXIV)

image¡Buenas noches de lunes! Casi no llego, pero aquí estoy!

Estos días están siendo una locura con tanto estudio y tan poco horario. Estoy en un punto en el que básicamente estudio todo el día para poder llegar al primer examen con todos los temas vistos.

Sin más rodeos, aquí os dejo la entradade esta semana:

Centésimo vigésimo séptimo ejemplo: Este ejemplo es muy especial para mí porque fue una de los guiones alternativos que barajamos cuando Miriam (@opobrilli) y yo decidimos colaborar con el vídeo tan maravilloso que hizo.

MALENTENDIDOS:

Miriam está hablando por teléfono con un familiar.

  • ¡Hola, Tita! ¿qué tal?
  • Nada, yo aquí, estudiando. Ya sabes. ¿Y qué tal les va a los primos?
  • Ah, vaya. Pues dale la enhorabuena al primo Luis. Me alegro mucho por él, me parece increíble que haya aprobado la oposición en tan poco tiempo. Es una auténtico campeón. Habrá debido esforzarse mucho.
  • Ah, ¿no estudiaba tanto como yo?, ¿que sólo lo preparó los días antes? Pero si estaba preparando oposiciones para un grupo A2.. Madre mía, es extraordinario.
  • Bueno, pues nada, Tita. Te dejo que tengo que seguir estudiando. A ver si somos dos los funcionarios en la familia, jejeje.

Miriam reflexionando en voz alta:

“Madre mía, madre mía. Pero, ¿cómo se las ha sacado tan pronto?. Creo que lo he infravalorado, no me hubiese imaginado nunca que el primo tenía tanta capacidad. Si de pequeños pasábamos mucho tiempo juntos y no parecía que…

Bueno, Miriam, tienes que ser madura. Alégrate por él porque seguro que se lo merecía. Tú también tendrás tu recompensa si sigues esforzándote. Quizás te cueste un poco más porque no todos somos iguales. Igual te cuesta más porque no estás estudiando lo suficiente, que últimamente andas un poco vaga. A lo mejor es que el tiempo que estudias no lo aprovechas al máximo o que, simplemente, hay personas que tienen mucha más facilidad para estudiar que tú.

¿Y si no sirvo para esto? ¿Y si lo del primo Luis es lo normal y yo ya tendría que haber aprobado las mías?

No. A ver, Céntrate, Miriam. Tus compañeros de la academia están igual que tú, eso no puede ser casualidad. No dejes que te afecte para mal, simplemente llama a tu primo, felicítalo y pídele algún consejo para las opos.

Venga, eso haré.

– …

– ¡Hola, Luis! Soy yo, Miriam.

– …

– Bien, bien. Me ha dicho tu madre que has aprobado las opos y quería darte la enhor…

– …

– ¿Cómo?

– …

– ¿Entonces no has aprobado la oposición?, ¿la has dejado de lado porque te han dado una beca en la Diputación?

– …

– Sí, he oído hablar de ella. Se la dan a personas sin experiencia laboral para ayudarles a encontrar empleo después. Tengo un par de amigas que también la habían recibido.

– …

– Yo pensaba que…

– …

– Sí, es cierto. Las personas mayores a veces se lían con estas cosas, jeje. Oye, pero lo tuyo no está nada mal.

– …

– Bueno, lo importante no es el sueldo, sino coger experiencia.

– …

– Ah, cafés y fotocopias… Pues vaya. Al menos te pagan.

– …

– Muy bien, pues ya hablamos en otra ocasión. Un beso.

Miriam habla para sí misma:

“Uff, qué alivio”

Centésimo vigésimo octavo ejemplo: Hay muchas situaciones que a mí no me tocan directamente pero que he aprendido a valorarlas y a tener empatía gracias a muchas compañeras que he conocido en la oposición, como por ejemplo en el ramo de la sanidad.

  • ¿Y qué estudias?
  • Me estoy preparando la residencia. Tengo el examen el 28 de enero.
  • ¿El MIR?
  • No, el de enfermería.
  • Ah, bueno. Éste también está muy bien. A mí nunca me llamó la atención la enfermería. Yo hubiese estudiado medicina, pero bueno.
  • Muchas gracias por este gesto tan sincero de vanidad. Te va a ir bonito en la vida…

Centésimo vigésimo noveno ejemplo: Y en la enseñanza también

  • Me han dicho que eres la eterna estudiante, jejeje. ¿Qué opos preparas?
  • Las de magisterio, para profe de infantil (con esa ilusión que les irradia a las profes cada vez que hablan de su vocación).
  • Anda, pero para eso… ¿hay que estudiar?. ¿Y cómo es el examen, tenéis que usar pintura de dedos y saberos las vocales?, jejeje (haciéndose el graciosillo).
  • jejeje (pero piensa: gilipollas…)

Centésimo trigésimo ejemplo:

  • Oye, y si tus compañeros de la academia han aprobado, ¿por qué tú no?
  • … (Intranscribible).

¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XXXIII)

imageBuenas tardes un lunes martes más! Esta semana no he podido publicar la entrada el lunes, como de costumbre, sino que me he demorado un poco.

He aquí los ejemplos de lo que los opositores odiamos y aprovecho para agradeceros de nuevo que compartáis vuestras experiencias conmigo para que las publique en el blog!

Centésimo vigésimo tercer ejemplo:

Ya van tres instancias de distintas oposiciones que presento en las que SIEMPRE me toca el mismo funcionario que SIEMPRE me hace la misma broma sobre las oposiciones. Es muy simpático, pero repetitivo y se ve que no se acuerda de mí de un año para otro.

  • ¿A qué te presentas?
  • A Hacienda.
  • Uff, esas son duras. Mucho ánimo y acuérdate de mí cuando apruebes. Mejor, no te acuerdes de mí, jejeje.
  • Jajaja… gracias (por tercer año consecutivo).

 

Centésimo vigésimo cuarto ejemplo:

  • ¿Y qué tal lo llevas?
  • Bien, pero aún es pronto. Sólo llevo dos años opositando.
  • Bueno, tú piensa que la gente que oposita a Notarías tarda más (como queriendo animarme).
  • Sí, bueno… Siempre hay alguien que está peor (¡pero no me consuela!)

 

Centésimo vigésimo quinto ejemplo:

En una famosa cadena de papelerías

  • Hola, ¿os han llegado los nuevos subrayadores de Stabilo Boss en color pastel?
  • ¿En color pastel? (mirándome como si me lo estuviese inventando)
  • Sí, sí.
  • Eh, de Stabilo Boss tenemos estos…
  • No, esos no son. Muchas gracias. No, no estoy loca.

Centésimo vigésimo sexto ejemplo:

  • ¿Opositando?, ¿a tu edad?, pero si eres muy joven. Te vas a perder tu juventud.

O su alternativa:

  • ¿Opositando?, ¿a tu edad?, pero si ya eres muy mayor, ¿no?

Conclusión, hagas lo que hagas siempre habrá alguien a quien no le parezca buena idea. Que no te importe la opinión del tonto de turno.

 

¡Nos vemos en la próxima entrada!