Lo que los opositores odiamos (XLIII)

image¡Buenas tardes! La oposición es un caos y este blog no iba a ser una excepción. Me encantaría tener un día fijo para publicar pero me resulta imposible.

También me gustaría poder contaros más cosas pero ando fatal de tiempo (como todos). Como muchos habéis visto en mi instagram, no he pasado el último examen que hice de la oposición. No ha sido agradable, pero aquí estoy de nuevo trabajando para ganarme la plaza. Intentaré publicar algo relacionado con mi experiencia ante el suspenso cuando lo haya digerido del todo.

Por el momento, os dejo una nueva entrega de lo que los opositores odiamos:

Centésimo sexagésimo ejemplo:

Una amiga opositora está preparando las oposiciones a instituciones penitenciarias. Ella, a su vez, tiene otras dos amigas que son enfemeras y estaban hablando de que se convocaron plazas para enfermeras de prisiones. Al parecer, estaban planteándose la posibilidad de sacarse la plaza, asumiendo que lo conseguirían con toda seguridad y así hacerle compañía a nuestra opocompi.

Se deben pensar que sacar la oposición es como sacarse la carrera. Pues no, chicas, no. Las oposiciones son muy duras y fastidia mucho que venga alguien de fuera, sin tener ni idea, y se piense que esto es cuestión de rendir lo mínimo y aprobar.

Me contó mi amiga que cuando una de estas dos chicas vio el temario de la oposición se le quitaron las ganas de hacerle compañía en prisiones.

Centésimo sexagésimo primer ejemplo:

  • Mira, esto lo he escrito con lettering para que quede mejor.
  • ¿¿Que lo has escrito con qué??
  • Ah, es cierto. Esto es el mundo real. Lo he escrito con letras bonitas.

Centésimo sexagésimo segundo ejemplo: Otra situación compartida por una opocompi.

El trabajo de esta opositora era incompatible con la oposición, por lo que decidió dejarlo y dedicarse en exclusiva al estudio. Ante dicha opción, un amigo de su novio tuvo la osadía de comentar:

  • Así que sin trabajar, ¿eh?. Tendrás la casa limpísima.
  • Ehh.. no. Yo hago la misma jornada que mi novio. Mientras él trabaja, yo estudio. La casa la seguimos limpiando entre los dos, igual que antes.
  • Joé, pues más te vale que apruebes.

ALUCINO. MUCHO.

Centésimo sexagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Y esos apuntes?
  • Son los de la academia. Son los que uso para estudiar la oposición.
  • Eso es una porquería. Hazme caso y estudia directamente por la ley.
  • Estudiaré por donde me dé la gana.

En la oposición recibirás muchos consejos sobre cómo estudiar (y cómo vivir). Haz lo que tú creas que es mejor porque, tanto si sale bien como si fallas, las consecuencias te afectarán sólo a ti y no a quienes te aconsejan.

Muchísimo ánimo una semana más a todos y ya sabéis que podéis compartir conmigo vuestros propios ejemplos. Me los podéis mandar al correo demayorquieroserfuncionario@gmail.com, a mi perfil de instagram @demayorquieroserfuncionario y también me podéis dejar un comentario por aquí.

¡Un saludo y hasta la próxima publicación!

Lo que los opositores odiamos (XLI)

image¡Buenos días! Cuando empecé esta sección no creí que fuese a dar para tanto, de lo contrario habría optado por una numeración más sencilla, pero también reconozco que los números romanos tienen cierto encanto.

Pido disculpas por no haber publicado la semana pasada. Lo cierto es que no puedo prometer regularidad en este blog porque el tiempo escasea y a veces me resulta muy difícil encontrar un ratito para escribir aquí.

En cualquier caso, me tenéis prácticamente a diario en instagram (@demayorquieroserfuncionario) donde, aunque sólo sea para saludar, intento estar presente para sumarme a todos los opositores que formamos parte de esta comunidad en un día más de estudio.

Aquí van los ejemplos de hoy:

Centésimo quincuagésimo sexto ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Pff… (indescriptible).
  • Bueno, la media de tu oposición son 5 años, así que tienes tiempo.
  • NO. Esa es la media de los que aprueban. Lo normal en las oposiciones es suspender y acabar dejándolo. De todos los que empiezan a opositar, son muy pocos los que llegan a sacar la plaza.

 

Centésimo quincuagésimo séptimo ejemplo:

  • ¿Estás opositando? Las oposiciones son muy duras. Mi hermano aprobó una oposición hace tiempo y le costó mucho. Es muy difícil sacar plaza y hay que estudiar muchísimo.
  • ¿Ah sí? Menos mal que me avisas, yo llevo dos años opositando y no tenía ni idea… (mucho sarcasmo)

 

Centésimo quincuagésimo octavo ejemplo:

  • ¿Pero tú no habías hecho ya los exámenes?
  • Sí, pero las notas tardan en salir. Voy a seguir estudiando para la otra oposición a la que me presenté por si ésta me falla. No quiero perder el hábito de estudio hasta que haya sacado una plaza.
  • Pero ahora, te tomas unas vacaciones, ¿no?
  • ¿Y tú has prestado atención a algo de lo que te he dicho?

Centésimo quincuagésimo noveno ejemplo:

  • ¿Y además de la oposición, qué tal te va el resto de cosas?
  • No hay resto. No me pasan más cosas. Y casi que lo prefiero porque para opositar es mejor no tener la cabeza en otros lugares.
  • ¿No te ha pasado nada interesante?, Seguro que tienes algo que contarme, venga.
  • (¡Ay, Jesusito dame paciencia!)

 

Espero que os haya gustado, ¡nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XXXVI)

imageBuenos días de martes. No he podido publicar el lunes, soy un desastre.

La fecha del examen acecha y ya estoy que no paro. La semana que viene no habrá entrada semanal porque tengo que estudiar mucho mucho.

Os deseo una gran semana a todos y muchísimo ánimo. Recordad que no estáis solos en esto.

Aquí tenéis más ejemplos de lo que los opositores odiamos. Preveo que, después de haber hecho el examen me va a tocar oír algunos nuevos y, por supuesto, os los contaré por aquí.

 

Centésimo trigésimo quinto ejemplo:

  • Pues al final no he aprobado…
  • Bueno, lo peor es cuando apruebas y te quedas sin plaza. Eso sí que da rabia.
  • Que nooo! Por centésima vez: en mi oposición eso NO pasa. Eso sólo sucede en el concurso oposición (que la nota es la suma del examen y de otros méritos).

 

Centésimo trigésimo sexto ejemplo:

  • Mira, me acaban de pasar este curso de baile flamenco, que tiene muy buena pinta. ¿Por qué no te apuntas?
  • Vamos a ver… ¿Pero no te ha quedado claro que estoy opositando?

 

Centésimo trigésimo séptimo ejemplo:

A una opocompi le sucedió una buena faena. Diez días antes de su último examen, su preparador tuvo que dejarla porque lo habían nombrado Alto Cargo en la Administración Pública, lo cual era incompatible con su actividad de preparador de oposiciones.

Nuestra compi se lo contaba a una amiga:

  • Estoy muy preocupada. No sé qué va a pasar con la preparación para el último examen.
  • ¿Qué más da? Coges a otro preparador, ¿no?
  • No. Es como si preparas una maratón y tú entrenador te dice que se va.

¿Los diez días antes te van a hacer ganar una maratón? No. Pero como no entrenes al máximo seguro que no la ganas.

En este caso, esta compi se quedó tan alucinada que ni se ofendió.

Por cierto, nuestra opocompi aprobó la oposición porque es una súper campeona. Ole ella.

 

Centésimo trigésimo octavo ejemplo:

  • ¿Te apetece apuntarte a clases de inglés conmigo?
  • Eh, no puedo… Ya estoy estudiando para la oposición y no tengo tiempo para más. En realidad, si tuviese más tiempo se lo dedicaría también a opositar.
  • Bah! Eso es cuestión de organizarse, mujer. Yo cuando estaba en la Universidad me daba tiempo a hacer más cosas que estudiar y siempre lo aprobé todo.
  • Claro, será que no me organizo bien…

 

Gracias por leer este pequeño blog y por vuestras aportaciones. Podéis compartir vuestras experiencias por comentarios, por correo (demayorquieroserfuncionario@gmail.com) o por instagram en @demayorquieroserfuncionario, ya sea por comentarios o por mensaje.

Nos vemos en la próxima entrada!

La opofamilia

En el argot opositoril, le llamamos opofamilia al conjunto de compañeros opositores que hemos conocido, fundamentalmente, a través de las redes sociales.

Lo más habitual es que los opositores seamos una rara avis de nuestro entorno. Por este motivo nos sentimos tan reconfortados cuando encontramos a personas en idéntica situación.

Esta entrada tiene tonos considerablemente personales ya que quiero dedicárselo a mis compañeros como agradecimiento por todo lo positivo que me aportan a diario:

Lo que la opofamilia nos da es comprensión y motivación.

Cuando te encuentras con la opofamilia te das cuenta de que hay muchas personas en la misma situación que tú, que te entienden y que te hacen ver que no estás sola. No eres la única que no encaja en su entorno. No eres la única que tiene que aguantar cosas que no le gustan, y te enseñan que no te mereces soportarlas sólo porque la gente no te entienda.

La opofamilia me ha dado motivación. Me ayuda a llenar mi vida. Me da las fuerzas y el coraje para dedicarme íntegramente a lo que quiero, para aventurarme a hacer las cosas que siempre he querido y nunca me he atrevido. Me dan confianza en mí misma. Me recuerdan la importancia del trabajo duro y la constancia. Me han recordado lo importante que es llenar la vida de ambición, de sueños, de objetivos y metas. Me enseñan a llenar mi vida con lo que me hace feliz hasta que no quepa sitio para lo negativo. Me han recordado la importancia de estar ocupada y concentrada en lo que uno hace. A olvidarme de lo demás. El tiempo se me pasa volando y comienzo a ver recompensas a tanto esfuerzo. Es la etapa más dura y exigente de mi vida pero soy más feliz que nunca porque me siento realizada. Me han enseñado a convertir los años que más temía de mi juventud en una travesía llena de retos y superación personal.

Me han enseñado a pertenecer a una comunidad sana en la que no hay necesidad de competir ni de acomplejarse, aquí se comparte y se construye.

Me siento mejor que nunca. Siento que soy yo. Hago lo que me hace feliz. Tengo la confianza para hacer lo que nunca me atreví. Siento que estoy explotando mi capacidad. Me gusta.

Y he conocido a personas increíbles.

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