Lo que los opositores odiamos (XLVIII)

image¡Buenos días de lunes de nuevo! Tras dos semanas sin poder publicar en el blog, os traigo una nueva entrada de lo que los opositores odiamos. Me cuesta bastante sacar tiempo y os pido disculpas una vez más por la irregularidad del blog.

En esta época se termina el curso escolar y muchos estudiantes habréis decidido adentraros en la aventura de la oposición, así que os doy la bienvenida en nombre de los compis opositores y os deseo mucho ánimo en vuestro camino.

Tengo la enorme suerte de que muchos de mis compañeros quieran compartir conmigo sus frustraciones personales y su experiencia particular de “lo que los opositores odiamos”. Muchas veces me encuentro comentarios, correos o incluso menciones en sus publicaciones de instagram. Por desgracia, no siempre estoy atenta a las notificaciones del instagram mientras estudio y, si tardo en verlas, pierdo algunas de ellas (porque la aplicación sólo muestra las más recientes). Por eso, si me mencionáis en vuestras publicaciones os pido que me etiquetéis en las fotos para que no se me escapen y que, por supuesto, no parezca que no quiero contestar, que es lo mínimo que puedo hacer si os tomáis la molestia de mencionarme.

Muchísimas gracias otra vez por la colaboración, el apoyo y la gran acogida que me habéis dado.

Centésimo septuagésimo  primer ejemplo: Este ejemplo fue compartido por una compañera en instagram (@lescollections).

  • ¿Que te estás preparando?
  • Unas oposiciones para las Cortes.
  • ¡Hala!, ¡Qué bien! Como letrado se vive fenomenal.
  • No, no, para administrativo…
  • Ah… bueno, también se vive muy bien, seguro que las sacas.

Cuando estas cosas te las dicen con buena intención y para animar, no te puedes enfadar. Sin embargo, da la sensación de que no se es consciente de la dificultad que tienen todas las oposiciones y parece que no todas tienen el mismo prestigio.

Centésimo septuagésimo segundo ejemplo: Otra compañera compartió esta conversación conmigo por correo.

  • ¿A que te dedicas?
  • Estudio notarías.
  • ¿Notaria? Pero eres muy joven, ¿no?. Quiero decir… que todos los notarios son señores mayores, ¿no?

Nuestra compi dijo que no sabía si le molestaba más el machismo o los estereotipos absurdos sacados de la televisión, ya que la realidad no se corresponde con eso.

Y es muy cierto lo que dice porque desgraciadamente, ciertas profesiones se identifican inmediatamente con  hombres cuando en la práctica hay muchas mujeres en los puestos más altos de la administración (al menos en los que se accede por oposición).

Centésimo septuagésimo tercer ejemplo: el último de los ejemplos de hoy también es cortesía de una compañera (@opoterapia_natymolly).

Nuestra compi abandonó su trabajo para irse de interina a la Administración Pública. Aunque ella intuía que tendría que soportar insinuaciones que cuestionasen el mérito con el que consiguió ese puesto público, el mismo día que se despedía de sus compañeros del anterior trabajo tuvo que escuchar que el nuevo puesto se lo habían concedido a dedo, literalmente.

Nuestra compi lleva muchos años de sacrificio y esfuerzo compaginando el trabajo y el estudio, así que yo no tengo ninguna duda de que se ha ganado todo lo que tiene, aunque eso lo sabe ella mejor que los que sólo lo vemos desde fuera.

 

Hasta aquí la entrada de hoy. Gracias por vuestro tiempo. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XLVII)

image¡Buenas tardes de lunes!

Espero que tengáis una buena semana por delante. Cada vez me cuesta más encontrar un ratito para escribir por aquí, lo cual creo que es bueno porque me estoy centrando todavía más en estudiar.

En esta entrada quería agradeceros todas las aportaciones que hacéis a esta sección, ya que son muchos los comentarios, mensajes en instagram y correos electrónicos los que me mandáis.

También quería haceros una recomendación. Nuestra compi Ángela tiene un blog llamado Nuts & cocoa en el que habla de muchos temas, entre ellos la oposición. Su última entrada trata de la presión social que sufren los opositores y os la recomiendo muchísimo porque yo me he sentido muy identificada con la mayor parte de su contenido, aunque intuyo que será sólo cuestión de tiempo que a mí también me digan que se me va a pasar el arroz. Podéis ver la entrada haciendo clic aquí.

Como novedad (y me disculpo por ello) estas entradas van a pasar de tener cuatro a tres ejemplos. Gracias por seguir acompañándome, por demostrarme que no soy la única opositora que odia ciertos comentarios y un abrazo enorme!

Centésimo sexagésimo octavo ejemplo: A nuestra compañera Irene le preguntaron por su oposición (Interventora).

  • ¿De qué ministerio es tu oposición?
  • De Hacienda.
  • Ahhh, entiendo… ¿entonces sois los que nos robaréis el dinero el día de mañana?
  • Un minuto de silencio.

Centésimo sexagésimo noveno ejemplo: A otra compañera también le preguntaron por lo que estaba haciendo ahora que había terminado la carrera.

  • Estoy opositando a judicaturas, que es mi sueño desde pequeña (imaginad su ilusión).
  • Vamos, que eres una nini. Porque oposiciones, pocas convocan. Estás viviendo de tus padres, sin hacer nada. Como una reina.

¡@#~@€%&$€#!

Centésimo septuagésimo ejemplo: Una imagen vale más que mil palabras y aquí tenemos la maravillosa aportación de Jijo Limón.

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Lo que los opositores odiamos (XLVI)

imagePor segunda vez el diario El País protagoniza esta sección. Enhorabuena.

Recientemente han publicado un artículo en la revista S Moda en el que informaban de la tendencia que existe actualmente en las redes sociales a compartir fotos relacionadas con el estudio. Existe una gran comunidad dentro de la cual nos encontramos los opositores como un grupo con características propias pero también integrado en los autodenominados studygrams.

El artículo podéis leerlo aquí.

Por si fuera poco, nos incluyen en el apartado moda, como si eso de estudiar fuese algo pasajero por lo que nos ha dado ahora por puro “postureo”.

El artículo nos etiqueta como egoempollones, tratando transmitir que estamos buscando atención y que, además somos unos raritos por querer estudiar. Porque ésta es la perspectiva de un medio de comunicación serio, el cual considera adecuado tildarnos de ese modo.

El empleo de estos disfemismos no nos deja en buen lugar. Al contrario, da la sensación de que se están mofando de las personas que no sólo deciden estudiar para formarse personal y profesionalmente, sino que nos reducen a una moda o a un intento de alcanzar protagonismo.

Pertenecer a esta comunidad implica mucho más. Es algo que nos aporta motivación, nos permite aprender de la experiencia de otros compañeros, compartir lo que hemos aprendido y, sobre todo, nos hace sentirnos identificados con otras personas que tienen las mismas inquietudes y ambiciones que nosotros. Porque desde fuera, por desgracia, sólo somos unos empollones.

Si bien me parece interesante que se hable de esta realidad que está teniendo lugar en las redes sociales, me da lástima que se haga desde una visión tan poco acertada. Afortunadamente, los testimonios de los estudiantes que han incluido en el artículo sí refleja nuestra forma de verlo.

No parece coherente que exista una crítica permanente a la educación en nuestra sociedad, que constantemente se culpe de todo a su ausencia o a su baja calidad, y que a la vez traten de desprestigiar nuestros esfuerzos y la decisión de unirnos en una colectividad online muy sana. No nos hacen ningún favor con una representación tan superficial de un estilo de vida que constituye una muy buena influencia para nuestros seguidores más jóvenes.

Me pregunto si los responsables de S Moda le dirán a sus hijos que estudiar es de empollones.

Gracias por vuestro tiempo y atención. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XLV)

image¡Buenos días de lunes! Bienvenidos a una nueva entrega de lo que los opositores odiamos. Se me está haciendo muy complicado sacar tiempo para escribir, pero iré actualizando esta sección con la mayor frecuencia que me sea posible.

Centésimo sexagésimo cuarto ejemplo:

Nuestra compi Marta tiene una hermana muy trabajadora y que siempre sacaba buenas notas en la Universidad a base de esfuerzo. Sin embargo, ella dice que no le gustan las oposiciones debido a la dificultad que implica la falta de plazas en concurrencia a un alto número de opositores. Hasta aquí todo bien.

El problema es que está desanimando a Marta y le reprocha que está perdiendo el tiempo porque no va a aprobar, a lo que ella le responde:

  • Eso no lo sabremos si no lo intento.

 

Centésimo sexagésimo quinto ejemplo:

  • Los funcionarios son necesarios, pero no producen riqueza. Si todos fuésemos 100% legales no existiría tu oposición. Pero como este país es así…

No sabría ni por donde empezar.

Centésimo sexagésimo sexto ejemplo:

Literalmente, me han comentado, sin venir a cuento, esto en instagram:

  • Me va a tocar mantenerlos a todos #soyautonomo.

#túloqueeresesunhater

 

Centésimo sexagésimo séptimo ejemplo:

  • No sé si comprarme una agenda o hacerme el Bullet Journal.
  • ¿¿El qué??
  • Ah, cierto. Que esto no es instagram.

 

¡Que tengáis un gran día y muchas gracias por leerme!

Lo que los opositores odiamos (XLIV)

imageFeliz día del trabajador.
Hoy es el día en que se conmemoran los derechos por los que los trabajadores han luchado durante años y por los que todavía queda por hacer.
Aquellos que escogen el sector privado se enfrentan a precariedad e inseguridad. Los opositores buscan principalmente cumplir su vocación pero, como empleados que serán, también desean tener unas condiciones de trabajo que respeten sus derechos.
La situación favorable que caracteriza el trabajo de los funcionarios, más que un privilegio de la Administración Pública, debería extenderse también al ámbito laboral para poder ponerle fin a los abusos que sufren los trabajadores.
Por otra parte, nos encontramos con el caso de los opositores, los cuales son tratados muchas veces como el estudiantes ociosos cuando su labor se asimila mejor a la de un trabajo.
¿Qué pensaríais de un trabajador cuya jornada mínima es de 40 horas a la semana y puede alcanzar las 80 en algunos casos? Dos semanas de vacaciones al año en las fechas que se les asignen, sin festivos, un día libre a la semana… ¿y el sueldo? Inexistente y además todos los gastos corren de su cuenta.
Suena a explotación pero es el la vida de muchos opositores. Los cuales, curiosamente, también estudian en el día de los trabajadores. No hay duda de que el sacrificio es voluntario y vale la pena, pero que no diga nadie que no sabemos lo que es trabajar.
La sección de lo que los opositores odiamos de hoy va dedicada a todas esas ocasiones en las que tenemos que aguantar comentarios como estos:
  • ¿Y por qué no te buscas un trabajo?
  • Cómo me gustaría no trabajar y poder vivir como tú.
  • Tú no sabes lo que es trabajar.
  • Qué buena es la vida del estudiante.
  • Si la gente se pasa tantos años opositando es porque no es tan mala vida.
  • ¿Cómo que no te da tiempo? Pero si siempre estás en casa estudiando.
  • Qué bien viven los funcionarios, ya me gustaría a mí…

¡Qué tengáis una buena semana de estudio y mucha paciencia para lidiar con esos comentarios, opocompis!

Lo que los opositores odiamos (XLIII)

image¡Buenas tardes! La oposición es un caos y este blog no iba a ser una excepción. Me encantaría tener un día fijo para publicar pero me resulta imposible.

También me gustaría poder contaros más cosas pero ando fatal de tiempo (como todos). Como muchos habéis visto en mi instagram, no he pasado el último examen que hice de la oposición. No ha sido agradable, pero aquí estoy de nuevo trabajando para ganarme la plaza. Intentaré publicar algo relacionado con mi experiencia ante el suspenso cuando lo haya digerido del todo.

Por el momento, os dejo una nueva entrega de lo que los opositores odiamos:

Centésimo sexagésimo ejemplo:

Una amiga opositora está preparando las oposiciones a instituciones penitenciarias. Ella, a su vez, tiene otras dos amigas que son enfemeras y estaban hablando de que se convocaron plazas para enfermeras de prisiones. Al parecer, estaban planteándose la posibilidad de sacarse la plaza, asumiendo que lo conseguirían con toda seguridad y así hacerle compañía a nuestra opocompi.

Se deben pensar que sacar la oposición es como sacarse la carrera. Pues no, chicas, no. Las oposiciones son muy duras y fastidia mucho que venga alguien de fuera, sin tener ni idea, y se piense que esto es cuestión de rendir lo mínimo y aprobar.

Me contó mi amiga que cuando una de estas dos chicas vio el temario de la oposición se le quitaron las ganas de hacerle compañía en prisiones.

Centésimo sexagésimo primer ejemplo:

  • Mira, esto lo he escrito con lettering para que quede mejor.
  • ¿¿Que lo has escrito con qué??
  • Ah, es cierto. Esto es el mundo real. Lo he escrito con letras bonitas.

Centésimo sexagésimo segundo ejemplo: Otra situación compartida por una opocompi.

El trabajo de esta opositora era incompatible con la oposición, por lo que decidió dejarlo y dedicarse en exclusiva al estudio. Ante dicha opción, un amigo de su novio tuvo la osadía de comentar:

  • Así que sin trabajar, ¿eh?. Tendrás la casa limpísima.
  • Ehh.. no. Yo hago la misma jornada que mi novio. Mientras él trabaja, yo estudio. La casa la seguimos limpiando entre los dos, igual que antes.
  • Joé, pues más te vale que apruebes.

ALUCINO. MUCHO.

Centésimo sexagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Y esos apuntes?
  • Son los de la academia. Son los que uso para estudiar la oposición.
  • Eso es una porquería. Hazme caso y estudia directamente por la ley.
  • Estudiaré por donde me dé la gana.

En la oposición recibirás muchos consejos sobre cómo estudiar (y cómo vivir). Haz lo que tú creas que es mejor porque, tanto si sale bien como si fallas, las consecuencias te afectarán sólo a ti y no a quienes te aconsejan.

Muchísimo ánimo una semana más a todos y ya sabéis que podéis compartir conmigo vuestros propios ejemplos. Me los podéis mandar al correo demayorquieroserfuncionario@gmail.com, a mi perfil de instagram @demayorquieroserfuncionario y también me podéis dejar un comentario por aquí.

¡Un saludo y hasta la próxima publicación!

Lo que los opositores odiamos (XLII)

image¡Buenos días! Menuda racha de indignación llevamos los opositores últimamente. Como el objetivo de esta sección es poner de manifiesto los estereotipos que nos toca sufrir y, esencialmente, la opinión de los que no tienen ni idea de lo que es opositar, hoy voy a compartir un artículo recientemente publicado por el periódico El País.

Si bien, por una parte, es de agradecer que hablen de los opositores e incluso nos den voz, hay ciertas afirmaciones con las que yo no coincido personalmente y sospecho que son fruto del desconocimiento y de no haber vivido la oposición en primera persona.

El artículo lo podéis encontrar AQUÍ.

Además, os dejo el correo que les he enviado a la redacción para compartir con ellos brevemente por qué no estoy de acuerdo con su artículo, desde el más profundo respeto a que su opinión no tiene que coincidir con la nuestra necesariamente.

Me pongo en contacto con ustedes a raíz de la publicación del artículo “Por qué las oposiciones son un mal sistema de selección de funcionarios”, con la intención de expresar mi discrepancia en cuanto a algunas partes de su contenido.
Fundamentalmente, estoy en desacuerdo cuando afirman que los años invertidos en la oposición son años perdidos si uno no logra aprobar. Al contrario, los opositores no sólo adquirimos numerosos conocimientos en nuestras respectivas áreas profesionales (debido a un estudio mucho más intensivo que en la Universidad), sino que también es una experiencia personal muy enriquecedora.
Dicho de otro modo, el opositor no nace, sino que se hace. Durante esta etapa se puede aprender la importancia del trabajo y del sacrificio, así como de la humildad y de la constancia para perseguir una ambiciosa meta a largo plazo. Personalmente, me ha cambiado mi forma de entender las cosas, puesto que me ha permitido ver que algunos objetivos, que me parecían inalcanzables a priori, se pueden lograr con esfuerzo y paciencia. Me ha sorprendido mi capacidad de sacrificio y constancia y estoy convencida de que, si tuviese que abandonar la oposición, perseguiría mis próximas metas de una forma mucho más vehemente de lo que lo habría hecho si no hubiese opositado con anterioridad.
Para terminar, me gustaría recalcar que los opositores sí somos personas ambiciosas, nada conformistas e incluso valientes. El alto número de sacrificios que realizamos no se debe a que no valoremos aquellas cosas, sino a que para nosotros tiene mucho más valor el fin que perseguimos.
Por supuesto, ya sabéis que vuestras opiniones siempre serán bienvenidas.

Lo que los opositores odiamos (XLI)

image¡Buenos días! Cuando empecé esta sección no creí que fuese a dar para tanto, de lo contrario habría optado por una numeración más sencilla, pero también reconozco que los números romanos tienen cierto encanto.

Pido disculpas por no haber publicado la semana pasada. Lo cierto es que no puedo prometer regularidad en este blog porque el tiempo escasea y a veces me resulta muy difícil encontrar un ratito para escribir aquí.

En cualquier caso, me tenéis prácticamente a diario en instagram (@demayorquieroserfuncionario) donde, aunque sólo sea para saludar, intento estar presente para sumarme a todos los opositores que formamos parte de esta comunidad en un día más de estudio.

Aquí van los ejemplos de hoy:

Centésimo quincuagésimo sexto ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Pff… (indescriptible).
  • Bueno, la media de tu oposición son 5 años, así que tienes tiempo.
  • NO. Esa es la media de los que aprueban. Lo normal en las oposiciones es suspender y acabar dejándolo. De todos los que empiezan a opositar, son muy pocos los que llegan a sacar la plaza.

 

Centésimo quincuagésimo séptimo ejemplo:

  • ¿Estás opositando? Las oposiciones son muy duras. Mi hermano aprobó una oposición hace tiempo y le costó mucho. Es muy difícil sacar plaza y hay que estudiar muchísimo.
  • ¿Ah sí? Menos mal que me avisas, yo llevo dos años opositando y no tenía ni idea… (mucho sarcasmo)

 

Centésimo quincuagésimo octavo ejemplo:

  • ¿Pero tú no habías hecho ya los exámenes?
  • Sí, pero las notas tardan en salir. Voy a seguir estudiando para la otra oposición a la que me presenté por si ésta me falla. No quiero perder el hábito de estudio hasta que haya sacado una plaza.
  • Pero ahora, te tomas unas vacaciones, ¿no?
  • ¿Y tú has prestado atención a algo de lo que te he dicho?

Centésimo quincuagésimo noveno ejemplo:

  • ¿Y además de la oposición, qué tal te va el resto de cosas?
  • No hay resto. No me pasan más cosas. Y casi que lo prefiero porque para opositar es mejor no tener la cabeza en otros lugares.
  • ¿No te ha pasado nada interesante?, Seguro que tienes algo que contarme, venga.
  • (¡Ay, Jesusito dame paciencia!)

 

Espero que os haya gustado, ¡nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos: un poema

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¡Buenas tardes de lunes! Esta semana me gustaría compartir una entrada diferente en esta sección. Los ejemplos de hoy vienen en forma retórica.

Espero que os guste y que no os importe que haya alterado la estructura habitual de lo que los opositores odiamos.

UN POEMA

Duerme ocho horas

Es importante que desayunes bien

Haz un poco de deporte cada día. Con unos minutos basta.

La familia es lo más importante.

No descuides a tus amigos.

¿Ya tienes convocatoria?

Come sano.

Tienes que sacar tiempo para ti.

¿Puedes hacerme un favor?

Esta semana quiero que me traigas 15 temas para cantar.

Venga, que por un café no pasa nada.

¿Todavía no has aprobado?

No abuses del café.

Yo conozco a alguien que… bueno, no lo conozco pero me han hablado de él.

¿Otra vez al fisio?

Todo el mundo debería leer a diario.

Esto es una carrera de fondo.

Qué mala cara tienes.

Es una pena que no aproveches este día tan bonito.

No hacen falta tantos colores para subrayar.

Necesito hacerte una consulta sobre lo tuyo.

Tienes que disfrutar un poco de la vida.

La salud es lo primero.

Uff, yo no podría.

Te vendría bien hacer Yoga.

Esta semana vas a hacer un simulacro del segundo examen.

No es bueno que te aisles tanto.

Deberías dormir más.

¿Has engordado?

No entiendo cómo te cansas tanto si siempre estás sentada.

Deberías estudiar en lugar de subir fotos al Instagram.

Tienes que hacer cosas que te gusten.

Eso no es una cena, hazte algo que alimente de verdad.

Mujer, por un día no pasa nada.

Haz deporte por las mañanas antes de estudiar.

Duerme más y no te hará falta tanto café.

¿Los sábados también estudias?

No puedes perderte el cumpleaños de tu tío.

Hace un montón que no nos vemos.

Cuando yo estaba en la Universidad me daba tiempo.

Si tú eres muy lista.

¿Nos vamos de puente?

Tienes que sacar tiempo para ti.

¿Todavía no has aprobado?

Lo que los opositores odiamos (XL)

imageBuenos días de lunes una semana más. No me puedo creer que esta sea la edición número 40 de lo que los opositores odiamos, el tiempo se me ha pasado volando. Hace apenas un año, cuando descubrí la comunidad de opositores que existía en instagram, no podía imaginarme todo lo bueno que me deparaba. Me siento muy orgullosa de pertenecer a ella y estoy muy agradecida por todo lo que me ha aportado.

Mi forma de demostrar lo feliz que me hace contar con el apoyo de mis compañeros es actualizando este blog semana a semana. Del mismo modo que siento vuestra empatía y vuestra comprensión, yo intento canalizarlo hacia todos nuestros compañeros para que sepan que no están solos, que es normal que la oposición se haga cuesta arriba y que la clave siempre siempre es no rendirnos.

Centésimo quincuagésimo primer ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Bueno, acaban de anular la prueba de ortografía de este año porque la impugnaron.
  • Espera, ¿tenéis un examen de ortografía en las oposiciones de poli? jajajaja. ¿Pero no es súper evidente que todo el mundo tiene que saber escribir bien?
  • Tan evidente como que eres tonto del culo.

 

Centésimo quincuagésimo segundo ejemplo:

  • ¿Se sabe algo de la fecha del examen?
  • No. Hoy tampoco. Ya avisaré yo cuando salga.
  • Qué borde
  • Es que estoy cansado de que sea lo primero que me pregunta todo el mundo cada vez que me ven. Estoy aburrido de responder siempre lo mismo.

 

Centésimo quincuagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Quedamos esta tarde para tomar algo?
  • ¿Un miércoles? Sabes de sobra que tengo que estudiar.
  • Bueno, pero por un día que te tomes de descanso no pierdes nada. Tú eres muy listo.
  • Sí, exacto. Esa es la actitud que lleva al aprobado: pésima gestión de las responsabilidades y falta de humildad.

 

Centésimo quincuagésimo quinto ejemplo:

  • ¿¿Que estudias cuántas horas??  ¡Pero eso es imposible! ¿cómo vas a estudiar tanto? Te va a dar una embolia o algo.
  • A ver, si lo haces bien es posible estudiar muchas horas. Es cuestión de fuerza de voluntad, una buena planificación e ir construyendo poco a poco un hábito de estudio.

A mí también me parece imposible que alguien pueda correr una maratón, pero porque yo no aguanto ni cinco minutos andando apurado. Sin embargo, hay personas que lo logran con mucho esfuerzo y mucha preparación. En el fondo no es tan distinto.

¡Nos vemos en la próxima entrada!