Donde mis pies me lleven

erika¡Buenos días, opocompis!

Nuestra compañera Erika, más conocida como @dondemispiesmelleven, ha querido compartir con nosotros su experiencia como opositora.

Además de encontrarla en instagram, tiene un blog con su mismo nombre.

¡Le agradezco enormemente que haya compartido su historia con nosotros aquí y espero que os guste!

Yo nací opositando, y cuando digo nacer, no me refiero al término literal de la palabra que es cuando coges la primera bocanada de aire por ti misma, sino cuando te dan el resguardo del título.

 

Hola, me llamo Erika y ésta es mi historia.

 

Me diplomé en enfermería en el año 2004 y mi primera experiencia “opositoril” fue en el año 2006. Una auténtica ingenua, os parecerá mentira pero los tiempos han cambiado mucho. Antes no existía la opofamily, ni había tanto boom en las redes sociales con éste tema. Antes te convocaban a la oposición, estudiabas y ahí ibas, como podías.

 

Mi primera oposición fue un desastre. Elegí unos libros malísimos, sin criterio y no tenía ni idea de por donde empezar. Siempre he sido amante de la papelería, asi que herramientas no me faltaban pero era una sensación de estar más perdida que un pulpo en un garaje.

 

Las oposicones a sanidad creo que difieren en algunos aspectos a las que os presentáis a judicatura, hacienda… las de sanidad son como las olimpiadas, es decir repetitivas. Cada “x” años tienes la maravillosa oportunidad de optar a una plaza, pero ¿sabeis cual es el problema? que no vale sólo con hacer un buen examen, sino que tienes que tener experiencia laboral suficiente, tener conocimientos de euskera (aquí en el País Vasco es un mérito que puntúa bastante) y formación continuada. Es un computo de muchas cosas, que cuando no falla una falla otra.

 

Como os decía mi primera oposición, la aprobé por los pelos, pero por pura inexperiencia. Y si, también he suspendido otra. Unas veces se gana y otras se pierde. De la convocatoria del examen derivan unas listas de contratación que es de donde te llaman para trabajar, así que como no tengas el examen aprobado, olvídate, o por lo menos olvídate de tener un buen contrato.

 

Las enfermeras, pocas veces nos dedicamos sólo a estudiar, sino que compaginamos, estudio y trabajo. Al ser eventuales, no le puedes decir a la señora de la bolsa de empleo (la cual normalmente es bastante desagradable) ” no puedo ir a trabajar porque ando justa de tiempo, no llego”, asi que te tragas la bilis que amablemente ha segregado su vesícula biliar y vas a trabajar con los libros a cuestas.

 

Nuestros libros son libros viajeros, porque hacen muchos kilómetros, y a veces, hacen viajes en balde porque en el turno no has tenido tiempo ni de beber agua, como para abrir los libros. Llegas a tu casa derrotada, y lo único que quieres es descansar pero no puedes, porque si no estudias no hay buen examen, si no hay buen examen no hay buen trabajo, si no hay buen trabajo, no hay puntos. Bonito ¿verdad?

 

Ahora tengo 34 años y 4 convocatorias a mis espaldas. La última fue en el año 2015, con un 80/100 y más de diez años trabajados me he quedado a 19 puestos de coger mi plaza. Está prevista otra para el año que viene, asi que ya estoy calentando motores. De mientras, hago un master y os leo por instagram.

 

Os he descubierto tarde, a ésta maravillosa comunidad que formáis la opofamily y que tanto apoyo os dais, con la de horas que he pasado yo sola hablando conmigo misma en la biblioteca. Porque otro de los encantos de estudiar y trabajar, es que casi nunca, por ley universal, coincides con tus amigas enfermeras para estudiar. Así que aprovechemos éste recurso que nos ha dado la tecnología por mucho que nos moleste su detestado algoritmo para apoyarnos e ir viendo como todas y cada una de vosotras y yo también sacaremos plaza.

 

No sufráis, la enfermera nace, se hace y vive con los libros debajo del brazo. Ley de vida, ley enfermera.

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