¿Cuánto tiempo llevas opositando?

reloj 2En ocasiones llegan a nuestros oídos noticias de opositores que aprueban en tiempo récord.

A nosotros no nos importa que nos lo cuenten, lo que llevamos mal es que nos lo restriegue alguien que no sabe nada de oposiciones y no es consciente de lo poco habitual que son esos sucesos.

Porque cuando te dicen que el primo del vecino de su tía aprobó tu oposición en la mitad de tiempo que el que llevas tú opositando (dando por hecho que la información sea cierta, que ya es mucho suponer) más que esperanzas parece que te están pidiendo explicaciones sobre porqué tú tardas tanto, qué es lo que estás haciendo mal o a ver si te pones a estudiar en serio porque ya va siendo hora de que apruebes. Lo peor de todo es que a veces eres tú mismo el que se hace esas preguntas: ¿qué estoy haciendo mal?, ¿sirvo para esto?, ¿estoy tardando demasiado?.

Hace poco encontré unas estadísticas sobre el porcentaje de opositores que logran aprobar la oposición. No la media de años que tardan en sacarla ni el porcentaje de personas que aprueban en una convocatoria concreta, sino la media de personas que consiguen sacar plaza de todos los que intenta aprobar una oposición. En concreto, esas estadísticas se referían a puestos del grupo A y el porcentaje rondaba el 20%. Sobre estos datos habría mucho que matizar ya que este porcentaje va a variar según el tipo de oposición, pero tomemos estos como ejemplo para nuestra reflexión.

Por lo tanto, de cada 5 personas que comienzan a preparar una oposición, 4 acaban abandonándola tarde o temprano. De esa minoría de aprobados es de dónde se saca la media de años que se tarda en aprobar la oposición. Que no nos engañen, el mero hecho de sacar plaza ya está muy por encima de la media, llevemos los años que llevemos.

Mark Twain popularizó la idea de que hay tres tipos de falsas verdades: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas. Cuando se habla de que una oposición se saca de media en 5 años, quiere decir que las pocas personas que lo han logrado lo hicieron en plazos muy distintos: muchos en 4, 5 o 6 años, pero otros en 3 o 7, etc…

No pretendo quitarle ningún mérito a las personas que consiguen aprobar la oposición antes que la mayoría. Al contrario, me parece admirable porque creo que es algo muy difícil y que no se puede conseguir si no es a base de mucho trabajo y dedicación. Tampoco pongo en duda que sea cierto que se puede lograr preparar una oposición en un periodo tan breve de tiempo, pero no se puede extrapolar a la mayoría de los opositores porque no son plazos nada habituales para un opositor medio. Precisamente, una de las cosas que menos me gusta, es la tendencia de algunos a menospreciar los logros de los demás o que intenten buscarle una explicación alternativa simplemente porque ellos no lo pueden hacer. Debemos inspirarnos de una forma sana en los que han logrado los objetivos que nosotros deseamos y plantearnos qué podemos hacer nosotros para conseguirlo también.

No obstante, en las oposiciones, por desgracia, influyen más factores como es el caso de la suerte (de la mala suerte, para ser más exactos) y eso puede retrasar a un opositor una o dos convocatorias frente a otro que no se encuentra en condiciones muy diferentes.

Si aprobar la oposición en poco tiempo tiene mérito, también lo tiene resistir una convocatoria tras otra, sobrellevar un suspenso, asumir otro año de duro sacrificio y seguir creyendo en ti.

Aunque creas que estás tardando demasiado en aprobar, recuerda que también es admirable continuar luchando y siéntete orgulloso de estar haciéndolo aunque te lleve más tiempo del que te habías imaginado al principio. Porque hay personas que son increíbles por haber dominado un extensísimo temario en pocos años y hay otros que lo son por resistir la vida del opositor durante muchos más.

Olvídate de los años y de las estadísticas y piensa que sólo con aprobar ya estarás consiguiendo algo muy difícil, satisfactorio y por lo que vale la pena tanto sacrificio.

Lo que los opositores odiamos (XLVIII)

image¡Buenos días de lunes de nuevo! Tras dos semanas sin poder publicar en el blog, os traigo una nueva entrada de lo que los opositores odiamos. Me cuesta bastante sacar tiempo y os pido disculpas una vez más por la irregularidad del blog.

En esta época se termina el curso escolar y muchos estudiantes habréis decidido adentraros en la aventura de la oposición, así que os doy la bienvenida en nombre de los compis opositores y os deseo mucho ánimo en vuestro camino.

Tengo la enorme suerte de que muchos de mis compañeros quieran compartir conmigo sus frustraciones personales y su experiencia particular de “lo que los opositores odiamos”. Muchas veces me encuentro comentarios, correos o incluso menciones en sus publicaciones de instagram. Por desgracia, no siempre estoy atenta a las notificaciones del instagram mientras estudio y, si tardo en verlas, pierdo algunas de ellas (porque la aplicación sólo muestra las más recientes). Por eso, si me mencionáis en vuestras publicaciones os pido que me etiquetéis en las fotos para que no se me escapen y que, por supuesto, no parezca que no quiero contestar, que es lo mínimo que puedo hacer si os tomáis la molestia de mencionarme.

Muchísimas gracias otra vez por la colaboración, el apoyo y la gran acogida que me habéis dado.

Centésimo septuagésimo  primer ejemplo: Este ejemplo fue compartido por una compañera en instagram (@lescollections).

  • ¿Que te estás preparando?
  • Unas oposiciones para las Cortes.
  • ¡Hala!, ¡Qué bien! Como letrado se vive fenomenal.
  • No, no, para administrativo…
  • Ah… bueno, también se vive muy bien, seguro que las sacas.

Cuando estas cosas te las dicen con buena intención y para animar, no te puedes enfadar. Sin embargo, da la sensación de que no se es consciente de la dificultad que tienen todas las oposiciones y parece que no todas tienen el mismo prestigio.

Centésimo septuagésimo segundo ejemplo: Otra compañera compartió esta conversación conmigo por correo.

  • ¿A que te dedicas?
  • Estudio notarías.
  • ¿Notaria? Pero eres muy joven, ¿no?. Quiero decir… que todos los notarios son señores mayores, ¿no?

Nuestra compi dijo que no sabía si le molestaba más el machismo o los estereotipos absurdos sacados de la televisión, ya que la realidad no se corresponde con eso.

Y es muy cierto lo que dice porque desgraciadamente, ciertas profesiones se identifican inmediatamente con  hombres cuando en la práctica hay muchas mujeres en los puestos más altos de la administración (al menos en los que se accede por oposición).

Centésimo septuagésimo tercer ejemplo: el último de los ejemplos de hoy también es cortesía de una compañera (@opoterapia_natymolly).

Nuestra compi abandonó su trabajo para irse de interina a la Administración Pública. Aunque ella intuía que tendría que soportar insinuaciones que cuestionasen el mérito con el que consiguió ese puesto público, el mismo día que se despedía de sus compañeros del anterior trabajo tuvo que escuchar que el nuevo puesto se lo habían concedido a dedo, literalmente.

Nuestra compi lleva muchos años de sacrificio y esfuerzo compaginando el trabajo y el estudio, así que yo no tengo ninguna duda de que se ha ganado todo lo que tiene, aunque eso lo sabe ella mejor que los que sólo lo vemos desde fuera.

 

Hasta aquí la entrada de hoy. Gracias por vuestro tiempo. ¡Nos vemos en la próxima entrada!