Lo que los opositores odiamos (XLII)

image¡Buenos días! Menuda racha de indignación llevamos los opositores últimamente. Como el objetivo de esta sección es poner de manifiesto los estereotipos que nos toca sufrir y, esencialmente, la opinión de los que no tienen ni idea de lo que es opositar, hoy voy a compartir un artículo recientemente publicado por el periódico El País.

Si bien, por una parte, es de agradecer que hablen de los opositores e incluso nos den voz, hay ciertas afirmaciones con las que yo no coincido personalmente y sospecho que son fruto del desconocimiento y de no haber vivido la oposición en primera persona.

El artículo lo podéis encontrar AQUÍ.

Además, os dejo el correo que les he enviado a la redacción para compartir con ellos brevemente por qué no estoy de acuerdo con su artículo, desde el más profundo respeto a que su opinión no tiene que coincidir con la nuestra necesariamente.

Me pongo en contacto con ustedes a raíz de la publicación del artículo “Por qué las oposiciones son un mal sistema de selección de funcionarios”, con la intención de expresar mi discrepancia en cuanto a algunas partes de su contenido.
Fundamentalmente, estoy en desacuerdo cuando afirman que los años invertidos en la oposición son años perdidos si uno no logra aprobar. Al contrario, los opositores no sólo adquirimos numerosos conocimientos en nuestras respectivas áreas profesionales (debido a un estudio mucho más intensivo que en la Universidad), sino que también es una experiencia personal muy enriquecedora.
Dicho de otro modo, el opositor no nace, sino que se hace. Durante esta etapa se puede aprender la importancia del trabajo y del sacrificio, así como de la humildad y de la constancia para perseguir una ambiciosa meta a largo plazo. Personalmente, me ha cambiado mi forma de entender las cosas, puesto que me ha permitido ver que algunos objetivos, que me parecían inalcanzables a priori, se pueden lograr con esfuerzo y paciencia. Me ha sorprendido mi capacidad de sacrificio y constancia y estoy convencida de que, si tuviese que abandonar la oposición, perseguiría mis próximas metas de una forma mucho más vehemente de lo que lo habría hecho si no hubiese opositado con anterioridad.
Para terminar, me gustaría recalcar que los opositores sí somos personas ambiciosas, nada conformistas e incluso valientes. El alto número de sacrificios que realizamos no se debe a que no valoremos aquellas cosas, sino a que para nosotros tiene mucho más valor el fin que perseguimos.
Por supuesto, ya sabéis que vuestras opiniones siempre serán bienvenidas.
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8 comentarios en “Lo que los opositores odiamos (XLII)

  1. lovedayoff dijo:

    Me parece genial que hayas contestado!
    No puedo estar más de acuerdo contigo. A mí me ha cambiado muchísimo: además de lo que dices, me he conocido a mí misma a un nivel mucho más profundo, doy mucha más importancia a cosas que antes apenas prestaba atención y, al revés, he aprendido a ignorar otras que no me aportaban nada.
    Y poco ambicioso? Eso suena a no tener mucha idea de lo que es ambición o lo que supone el camino a la plaza. De hecho, me parece más ambicioso que buscar trabajo en la empresa privada (sin menospreciar a los que opten por ese camino).

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  2. Luna Urbana dijo:

    Me ha encantado tu respuesta, tu forma de defender la forma de ver y vivir las oposiciones.
    Entiendo que el artículo refiere a ese otro grupo de opositores que eligen esta opción deseando únicamente una vida estable. No contempla que muchos opositores lo somos vocacionalmente, porque más allá de la vida estable que nos proporcionará una plaza, lo hacemos porque amamos la labor que desempeñaremos.
    Creo que este artículo, aunque acierta en algunos aspectos, en otros se acoge a los tópicos.
    Yo también creo que el sistema de oposición debería actualizarse y modificarse para valorar otros aspectos más allá de la memoria. También es cierto, que quiénes no tenemos memoria privilegiada lograremos nuestro objetivo a base de esfuerzo, mucho esfuerzo, y un opositor que se esfuerza, será un funcionario trabajador. Así debe ser, a mi forma de entender.
    Un abrazo guapa, y gracias una vez mas por daz voz al opositor vocacional, al opositor de calidad!

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    • De mayor quiero ser funcionario dijo:

      Estoy muy de acuerdo contigo. No sé en qué estereotipo de opositor se habrán fijado, pero desde luego no se corresponde con la realidad (al menos en mi opinión y en la de muchos compis).

      Creo que el artículo da para mucho. Todos coincidimos en que el sistema de oposiciones debe renovarse porque puede ser injusto, pero yo no estoy de acuerdo en los motivos que apuntan ni en las soluciones que proponen para reformarlo. Sin embargo, como esto es bastante subjetivo, he preferido guardármelo. Lo que sí quise manifestar son los aspectos en los que creo que están equivocados porque no conocen en qué consiste la oposición desde dentro.

      Es todo un honor y un verdadero halago poder ponerle voz a mis compañeros opositores y, lo cierto es que estoy encantada de sentirme tan comprendida por vosotros! 💛

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  3. Anónimo dijo:

    por aquí y por allá se oyen comentarios de que el sistema MIR que es el “idóneo”, pero pienso que la forma que mejor evitan los chanchullos (osea, los enchufes), es el sistema actual. ¿Lo malo? Que hay que sacrificarse a mil. Yo no sé quién habrá escrito ese artículo, pero se ve que habla desde el desconocimiento puro y duro, o bien habla con otros motivos “oscuros” para desprestigiar el esfuerzo de los opositores

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    • De mayor quiero ser funcionario dijo:

      No eres la primera persona en apuntar que quizás haya intención de desprestigiar a los opositores. Sea por el motivo que sea, creo que deberían rectificar. Como bien dices tú, el problema de otros sistemas de selección más personalizados es preciosamente la arbitrariedad y el enchufismo. Yo también coincido en que no sería sencillo imponer un sistema así teniendo en cuenta las características de nuestra Administración Pública.

      Un gran abrazo, compi!!

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  4. opositora dijo:

    Llevo días, desde que leí esto, dudando si escribir aquí, porque no quiero ofender a nadie. Así que intetaré explicar lo que pienso teniendo eso en cuenta.
    Lo primero, me gusta mucho la forma en que has contestado. Y la forma en que lo has hecho otras veces, incluso respondiendo a gente que directamente falta al respeto. Creo que es la mejor forma de retratar a esa gente, con educación.
    Siendo opositora, digo por delante que respeto a todo el mundo que está metido en esta locura. Seas de la oposición que sea, más alta o más baja, si estás metido en esto de lleno, sabes lo que esto conlleva. Y también, como reflejas muy bien en tus “lo que los opositores odiamos”, lo difícil que es verlo y entenderlo para los que están al otro lado. Todos hemos vivido situaciones como las que describes y nos hemos mordido la lengua por educación, respeto y, yo qué sé, a veces lástima.
    A lo que voy, he leído el artículo que mencionas, y me parece lamentable.
    Parece que poco menos que somos unos vagos metidos en la rueda de un sistema obsoleto, sin aspiraciones ni capacidad de análisis.
    La frase: “En ese tiempo ni se forman eficazmente ni trabajan: solo se examinan.” creo que deja patente la absoluta ignorancia del sistema.
    Y aquí sí que lamento decirte, querido redactor, que la labor de un periodista es documentarse y luego opinar. Opinar sin conocimientos previos es lo que hace la gente en los bares, no en los periódicos serios.
    Y al asunto que iba. Mencionan el tema del MIR. Y llama la atención como, en el mismo periódico en el que tiran por tierra el esfuerzo de los opositores, suben a los altares a los estudiantes MIR. Leo el otro día un artículo, en el mismo periódico, en el que básicamente se hace un elogio constante del enorme sacrificio que tienen que hacer estos estudiantes y se les describe como la élite de la sociedad. Y esto no es nuevo. ¿Los opositores en general? Una panda de vagos que quieren institucionalizarse en vagos oficiales (los funcionarios, todos, claro…) para no dar un palo al agua nunca más. ¿Los médicos? Ésa élite, maltratada con la oferta de plazas (que cubre a prácticamente todos los recién egresados), que se matan a estudiar y se olvida de su vida durante 8 meses para conseguir un puesto de trabajo. ¿Para siempre? No, está claro. Pero entrando en el sistema público en el que será fácil que después consigan un puesto de trabajo.
    No tengo nada en contra de los MIR, aclaro. Para nada, al contrario. Como he dicho al principio valoro y respeto a todo el que se mete a esto. Mi crítica es a los medios de comunicación, que tienen la responsabilidad de informarse, sabiendo su enorme influencia en la opinión pública. ¿Por qué esa diferencia de trato? ¿A qué intereses responde? ¿Por qué alguien que estudia 8 meses para conseguir (y es muy raro no conseguirlo) un puesto de trabajo en el que le enseñarán y pagarán es un héroe? ¿Y un aspirante a juez/notario/inspector de Hacienda que estudia durante 3/4/5/6 años, con la incertidumbre de no saber si lo logrará y teniendo la NADA (en cuanto a trabajo, no a conocimientos) si no lo hace, es una rémora de sus padres y un inadaptado social?
    Y como les gusta tanto el tema MIR, se lo traduzco, para que lo entiendan. Tomando los datos de judicaturas, que he buscado por internet, por poner un ejemplo, de 2015 (100 plazas para 3.569 presentados) y los del MIR 2017 (6098 plazas para 11.216 presentados), traduzco. Lo equivalente a la gente que saca judicaturas, no sería todo el que aprueba el MIR, sino los 170 primeros de eso presentados al MIR. Ésos escogerían plaza. Eso sin contar con que un examen es test, otro son varios y hay orales…
    En fin, que lo último que quiero es desprestigiar a nadie. Sólo pido que nos traten con IGUALDAD. Aun sin ser iguales para nada.
    Por favor, periodistas, teneis la responsabilidad de ser rigurosos.

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    • De mayor quiero ser funcionario dijo:

      Disculpa! No había leído tu comentario hasta ahora. Por algún motivo se había clasificado como spam.

      Muchísimas gracias por tu comentario! Creo que representas muy bien la indignación de los opositores. Yo tampoco comprendo porqué nos han retratado de esa forma tan errónea. E igual que yo también admiro profundamente a los médicos, no admiro menos a los demás trabajadores de la Administración Pública.

      Un abrazo!!!

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