Lo que los opositores amamos (II)

No todo iba a ser malo en la oposición.

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Dibujo de la genial Jijo Limón

A veces también nos encontramos con motivación, con reconocimiento y, sobre todo, con el apoyo de compañeros y de excompañeros que ya han conseguido su plaza.

Hoy me gustaría compartir con vosotros el vídeo del discurso de una compañera que aprobó las oposiciones de Inspección de Seguros.

Os dejo aquí el vídeo de su inspirador discurso, en el cuál podréis ver porqué Jijo Limón le ha dedicado este maravilloso dibujo.

Lo que los opositores odiamos (XLIII)

image¡Buenas tardes! La oposición es un caos y este blog no iba a ser una excepción. Me encantaría tener un día fijo para publicar pero me resulta imposible.

También me gustaría poder contaros más cosas pero ando fatal de tiempo (como todos). Como muchos habéis visto en mi instagram, no he pasado el último examen que hice de la oposición. No ha sido agradable, pero aquí estoy de nuevo trabajando para ganarme la plaza. Intentaré publicar algo relacionado con mi experiencia ante el suspenso cuando lo haya digerido del todo.

Por el momento, os dejo una nueva entrega de lo que los opositores odiamos:

Centésimo sexagésimo ejemplo:

Una amiga opositora está preparando las oposiciones a instituciones penitenciarias. Ella, a su vez, tiene otras dos amigas que son enfemeras y estaban hablando de que se convocaron plazas para enfermeras de prisiones. Al parecer, estaban planteándose la posibilidad de sacarse la plaza, asumiendo que lo conseguirían con toda seguridad y así hacerle compañía a nuestra opocompi.

Se deben pensar que sacar la oposición es como sacarse la carrera. Pues no, chicas, no. Las oposiciones son muy duras y fastidia mucho que venga alguien de fuera, sin tener ni idea, y se piense que esto es cuestión de rendir lo mínimo y aprobar.

Me contó mi amiga que cuando una de estas dos chicas vio el temario de la oposición se le quitaron las ganas de hacerle compañía en prisiones.

Centésimo sexagésimo primer ejemplo:

  • Mira, esto lo he escrito con lettering para que quede mejor.
  • ¿¿Que lo has escrito con qué??
  • Ah, es cierto. Esto es el mundo real. Lo he escrito con letras bonitas.

Centésimo sexagésimo segundo ejemplo: Otra situación compartida por una opocompi.

El trabajo de esta opositora era incompatible con la oposición, por lo que decidió dejarlo y dedicarse en exclusiva al estudio. Ante dicha opción, un amigo de su novio tuvo la osadía de comentar:

  • Así que sin trabajar, ¿eh?. Tendrás la casa limpísima.
  • Ehh.. no. Yo hago la misma jornada que mi novio. Mientras él trabaja, yo estudio. La casa la seguimos limpiando entre los dos, igual que antes.
  • Joé, pues más te vale que apruebes.

ALUCINO. MUCHO.

Centésimo sexagésimo tercer ejemplo:

  • ¿Y esos apuntes?
  • Son los de la academia. Son los que uso para estudiar la oposición.
  • Eso es una porquería. Hazme caso y estudia directamente por la ley.
  • Estudiaré por donde me dé la gana.

En la oposición recibirás muchos consejos sobre cómo estudiar (y cómo vivir). Haz lo que tú creas que es mejor porque, tanto si sale bien como si fallas, las consecuencias te afectarán sólo a ti y no a quienes te aconsejan.

Muchísimo ánimo una semana más a todos y ya sabéis que podéis compartir conmigo vuestros propios ejemplos. Me los podéis mandar al correo demayorquieroserfuncionario@gmail.com, a mi perfil de instagram @demayorquieroserfuncionario y también me podéis dejar un comentario por aquí.

¡Un saludo y hasta la próxima publicación!

Lo que los opositores odiamos (XLII)

image¡Buenos días! Menuda racha de indignación llevamos los opositores últimamente. Como el objetivo de esta sección es poner de manifiesto los estereotipos que nos toca sufrir y, esencialmente, la opinión de los que no tienen ni idea de lo que es opositar, hoy voy a compartir un artículo recientemente publicado por el periódico El País.

Si bien, por una parte, es de agradecer que hablen de los opositores e incluso nos den voz, hay ciertas afirmaciones con las que yo no coincido personalmente y sospecho que son fruto del desconocimiento y de no haber vivido la oposición en primera persona.

El artículo lo podéis encontrar AQUÍ.

Además, os dejo el correo que les he enviado a la redacción para compartir con ellos brevemente por qué no estoy de acuerdo con su artículo, desde el más profundo respeto a que su opinión no tiene que coincidir con la nuestra necesariamente.

Me pongo en contacto con ustedes a raíz de la publicación del artículo “Por qué las oposiciones son un mal sistema de selección de funcionarios”, con la intención de expresar mi discrepancia en cuanto a algunas partes de su contenido.
Fundamentalmente, estoy en desacuerdo cuando afirman que los años invertidos en la oposición son años perdidos si uno no logra aprobar. Al contrario, los opositores no sólo adquirimos numerosos conocimientos en nuestras respectivas áreas profesionales (debido a un estudio mucho más intensivo que en la Universidad), sino que también es una experiencia personal muy enriquecedora.
Dicho de otro modo, el opositor no nace, sino que se hace. Durante esta etapa se puede aprender la importancia del trabajo y del sacrificio, así como de la humildad y de la constancia para perseguir una ambiciosa meta a largo plazo. Personalmente, me ha cambiado mi forma de entender las cosas, puesto que me ha permitido ver que algunos objetivos, que me parecían inalcanzables a priori, se pueden lograr con esfuerzo y paciencia. Me ha sorprendido mi capacidad de sacrificio y constancia y estoy convencida de que, si tuviese que abandonar la oposición, perseguiría mis próximas metas de una forma mucho más vehemente de lo que lo habría hecho si no hubiese opositado con anterioridad.
Para terminar, me gustaría recalcar que los opositores sí somos personas ambiciosas, nada conformistas e incluso valientes. El alto número de sacrificios que realizamos no se debe a que no valoremos aquellas cosas, sino a que para nosotros tiene mucho más valor el fin que perseguimos.
Por supuesto, ya sabéis que vuestras opiniones siempre serán bienvenidas.

Lo que los opositores odiamos (XLI)

image¡Buenos días! Cuando empecé esta sección no creí que fuese a dar para tanto, de lo contrario habría optado por una numeración más sencilla, pero también reconozco que los números romanos tienen cierto encanto.

Pido disculpas por no haber publicado la semana pasada. Lo cierto es que no puedo prometer regularidad en este blog porque el tiempo escasea y a veces me resulta muy difícil encontrar un ratito para escribir aquí.

En cualquier caso, me tenéis prácticamente a diario en instagram (@demayorquieroserfuncionario) donde, aunque sólo sea para saludar, intento estar presente para sumarme a todos los opositores que formamos parte de esta comunidad en un día más de estudio.

Aquí van los ejemplos de hoy:

Centésimo quincuagésimo sexto ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas la oposición?
  • Pff… (indescriptible).
  • Bueno, la media de tu oposición son 5 años, así que tienes tiempo.
  • NO. Esa es la media de los que aprueban. Lo normal en las oposiciones es suspender y acabar dejándolo. De todos los que empiezan a opositar, son muy pocos los que llegan a sacar la plaza.

 

Centésimo quincuagésimo séptimo ejemplo:

  • ¿Estás opositando? Las oposiciones son muy duras. Mi hermano aprobó una oposición hace tiempo y le costó mucho. Es muy difícil sacar plaza y hay que estudiar muchísimo.
  • ¿Ah sí? Menos mal que me avisas, yo llevo dos años opositando y no tenía ni idea… (mucho sarcasmo)

 

Centésimo quincuagésimo octavo ejemplo:

  • ¿Pero tú no habías hecho ya los exámenes?
  • Sí, pero las notas tardan en salir. Voy a seguir estudiando para la otra oposición a la que me presenté por si ésta me falla. No quiero perder el hábito de estudio hasta que haya sacado una plaza.
  • Pero ahora, te tomas unas vacaciones, ¿no?
  • ¿Y tú has prestado atención a algo de lo que te he dicho?

Centésimo quincuagésimo noveno ejemplo:

  • ¿Y además de la oposición, qué tal te va el resto de cosas?
  • No hay resto. No me pasan más cosas. Y casi que lo prefiero porque para opositar es mejor no tener la cabeza en otros lugares.
  • ¿No te ha pasado nada interesante?, Seguro que tienes algo que contarme, venga.
  • (¡Ay, Jesusito dame paciencia!)

 

Espero que os haya gustado, ¡nos vemos en la próxima entrada!