Lo que los opositores odiamos (XXXVIII)

image¡Buenos días de lunes! La semana pasada no actualicé el blog porque necesitaba descansar después del examen. Ya estoy preparando el examen siguiente y esperando por la nota del último (crucemos los dedos).

Os deseo a todos una gran semana y me disculpo por mi ausencia. Aquí tenéis la una nueva entrega de lo que los opositores odiamos, que parece que hoy va a ser monotemática.

Centésimo cuadragésimo tercer ejemplo:

Los días previos al examen recibí muchos comentarios de ánimo por parte de mi entorno y de mis compañeros, lo cual me hizo sentirme muy arropada a la hora de enfrentarme a algo que me daba un poco de miedo.

Recibí muchos tipos de comentarios, todos con muy buenas intenciones y reconfortantes. Algunos eran abiertamente esperanzadores y otros… bueno, otros había que interpretarlos con cariño porque acertados no eran.

  • ¿Qué tal?, ¿nerviosa?
  • Sí, un poco.
  • Pues no te pongas nerviosa, que es sólo el primer examen. Podrías ponerte nerviosa si hubieses aprobado todos y ahora fueses a hacer el último, pero no te juegas nada.
  • Eh, sí, gracias.
  • Aunque para mí es fácil decirlo porque no estoy en tu lugar.
  • Exacto. Gracias por entenderlo.

Hay que entender las cosas según de quien vengan, pero yo sólo pido un poquito de empatía. Que a veces las cosas en voz alta no suenan tan bien como cuando se piensan.

 

Centésimo cuadragésimo cuarto ejemplo:

Más cosas que me han dicho en vísperas del examen.

  • ¿Qué? ¿ahora a hacer el examen?
  • Sí, tengo que hacer la maleta para ir a Madrid.
  • Claro.. es que además tienes que viajar. Ay, pues ojalá te salga bien.
  • Ojalá, pero esto lleva su tiempo y lo normal es tardar más en conseguirlo.
  • ¿Y por qué no haces otra cosa?, ¿no hay otra forma de conseguir algo parecido o por otro camino? (mirándome con pena)
  • Es que esto es lo que yo quiero.

Creo que mi entorno ha notado que estoy bastante cansada y que opositar me ha cambiado mucho. Es cierto, me estoy esforzando mucho, no sólo por estudiar sino por todo a lo que he tenido que renunciar. Y soy feliz, porque lucho por lo que quiero y porque me encanta tener un sueño. La vida puede dar muchas vueltas, pero por el momento mi sueño es este.

Centésimo cuadragésimo quinto ejemplo:

  • ¿Qué tal te salió el examen?
  • Yo lo hice lo mejor que pude, así que estoy satisfecha. Ahora toca esperar a por las notas y ver si he aprobado.
  • Si estás satisfecha es lo importante y si has aprobado ¡lo celebramos!
  • Bueno, si he aprobado tendré que hacer el siguiente examen, así que mucho tiempo para celebraciones no tengo.

Qué bonito que la gente quiera compartir la alegría de un aprobado y cuánto agradecemos que se preocupen por nosotros. Sin embargo, no podemos obviar que no tienen ni idea de cómo va esto. Apruebas un examen y tienes que seguir estudiando para el siguiente. No hay vacaciones y siempre vamos mal de tiempo. Pero repito que es de agradecer el entusiasmo, los opositores valoramos mucho el apoyo.

Centésimo cuadragésimo sexto ejemplo:

Esto me lo contó mi amiga Yani.

  • ¡Qué ganas tengo de que vengas de hacer tu examen y ya se acabe todo esto!
  • Sí, claro. Voy a Madrid y… MAGIA. ¡Soy funcionaria!

Pues no. Llevo poco tiempo opositando como para pensar en aprobar a la primera y, aunque aprobase este examen, me quedarían otros más por hacer. Así que cuando vuelva de Madrid… no cambiará nada.

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Lo que los opositores odiamos (XXXVII)

imageBuenas tardes de lunes!

Esta semana no contaba con publicar porque tengo examen el domingo, pero para mi sorpresa estoy bastante tranquila y me limito a repasar los temas como si fuese una semana normal.

Así que he sacado un ratito a la hora de comer para compartir con vosotros una nueva entrega de esta sección.

Centésimo trigésimo noveno ejemplo:

  • ¿Qué tal lo llevas?
  • Bastante cansada. Me paso todo el día estudiando.
  • ¿Todo el día? Eso es una locura. Es mejor estudiar pocas horas pero estudiarlas bien.
  • ….

Vamos a ver, estudiar en la oposición no tiene nada que ver con lo que hacíamos antes cuando todos éramos felices e inocentes en la Universidad. Ya no vale eso de estar unas horas delante de los apuntes y aprovechar la mitad. No. Ahora se estudia mucho y aprovechando todo el tiempo, lo cual no quita que a veces nos cueste ser productivos porque no somos máquinas. Pero la idea es estudiar eficientemente todo el tiempo. El temario no perdona.

Centésimo cuadragésimo ejemplo:

  • Me ha dado mucha rabia tener que quedarme estos festivos en casa estudiando y no poder quedar con vosotros.
  • Y si no consigues aprobar también valdrá la pena, por todo lo que estás aprendiendo.
  • Agradezco la empatía, pero no. Si no fuese a aprobar nunca, no me quedaría en casa los días de fiesta. Que aprender está muy bien y la satisfacción personal es algo muy bonito, pero el objetivo es conseguir un trabajo, no lo olvidemos.

 

Centésimo cuadragésimo primero ejemplo:

  • Anda, y si tus compañeros de academia han aprobado el primer examen, ¿por qué tú no?
  • eh…

Alguien se está ganando que lo manden a freír calcetines.

 

Centésimo cuadragésimo segundo ejemplo:

  • Pues he ido a comprar unas libretas en tonos pastel para poner los apuntes de Derecho Administrativo, así son iguales que las de Constitucional.
  • Jajaja. Qué bonitos nos quedan los apuntes de las primeras páginas, ¿eh?. Con letra bonita y bien ordenado, pero después nos entra la pereza y al final de curso son un desastre y están todos los esquemas a medio hacer.
  • Pues no, bonita, no. Esto no es lo de antes. Aquí o eres constante o no te comes un rosco.

 

El lunes que viene espero poder dar señales de vida después del examen. Estaré activa en instagram y compartiré mi experiencia por ahí.

¡Nos vemos en la próxima entrada, compis!

 

 

 

Lo que los opositores odiamos (XXXVI)

imageBuenos días de martes. No he podido publicar el lunes, soy un desastre.

La fecha del examen acecha y ya estoy que no paro. La semana que viene no habrá entrada semanal porque tengo que estudiar mucho mucho.

Os deseo una gran semana a todos y muchísimo ánimo. Recordad que no estáis solos en esto.

Aquí tenéis más ejemplos de lo que los opositores odiamos. Preveo que, después de haber hecho el examen me va a tocar oír algunos nuevos y, por supuesto, os los contaré por aquí.

 

Centésimo trigésimo quinto ejemplo:

  • Pues al final no he aprobado…
  • Bueno, lo peor es cuando apruebas y te quedas sin plaza. Eso sí que da rabia.
  • Que nooo! Por centésima vez: en mi oposición eso NO pasa. Eso sólo sucede en el concurso oposición (que la nota es la suma del examen y de otros méritos).

 

Centésimo trigésimo sexto ejemplo:

  • Mira, me acaban de pasar este curso de baile flamenco, que tiene muy buena pinta. ¿Por qué no te apuntas?
  • Vamos a ver… ¿Pero no te ha quedado claro que estoy opositando?

 

Centésimo trigésimo séptimo ejemplo:

A una opocompi le sucedió una buena faena. Diez días antes de su último examen, su preparador tuvo que dejarla porque lo habían nombrado Alto Cargo en la Administración Pública, lo cual era incompatible con su actividad de preparador de oposiciones.

Nuestra compi se lo contaba a una amiga:

  • Estoy muy preocupada. No sé qué va a pasar con la preparación para el último examen.
  • ¿Qué más da? Coges a otro preparador, ¿no?
  • No. Es como si preparas una maratón y tú entrenador te dice que se va.

¿Los diez días antes te van a hacer ganar una maratón? No. Pero como no entrenes al máximo seguro que no la ganas.

En este caso, esta compi se quedó tan alucinada que ni se ofendió.

Por cierto, nuestra opocompi aprobó la oposición porque es una súper campeona. Ole ella.

 

Centésimo trigésimo octavo ejemplo:

  • ¿Te apetece apuntarte a clases de inglés conmigo?
  • Eh, no puedo… Ya estoy estudiando para la oposición y no tengo tiempo para más. En realidad, si tuviese más tiempo se lo dedicaría también a opositar.
  • Bah! Eso es cuestión de organizarse, mujer. Yo cuando estaba en la Universidad me daba tiempo a hacer más cosas que estudiar y siempre lo aprobé todo.
  • Claro, será que no me organizo bien…

 

Gracias por leer este pequeño blog y por vuestras aportaciones. Podéis compartir vuestras experiencias por comentarios, por correo (demayorquieroserfuncionario@gmail.com) o por instagram en @demayorquieroserfuncionario, ya sea por comentarios o por mensaje.

Nos vemos en la próxima entrada!