Lo que los opositores odiamos (XXXIV)

image¡Buenas noches de lunes! Casi no llego, pero aquí estoy!

Estos días están siendo una locura con tanto estudio y tan poco horario. Estoy en un punto en el que básicamente estudio todo el día para poder llegar al primer examen con todos los temas vistos.

Sin más rodeos, aquí os dejo la entradade esta semana:

Centésimo vigésimo séptimo ejemplo: Este ejemplo es muy especial para mí porque fue una de los guiones alternativos que barajamos cuando Miriam (@opobrilli) y yo decidimos colaborar con el vídeo tan maravilloso que hizo.

MALENTENDIDOS:

Miriam está hablando por teléfono con un familiar.

  • ¡Hola, Tita! ¿qué tal?
  • Nada, yo aquí, estudiando. Ya sabes. ¿Y qué tal les va a los primos?
  • Ah, vaya. Pues dale la enhorabuena al primo Luis. Me alegro mucho por él, me parece increíble que haya aprobado la oposición en tan poco tiempo. Es una auténtico campeón. Habrá debido esforzarse mucho.
  • Ah, ¿no estudiaba tanto como yo?, ¿que sólo lo preparó los días antes? Pero si estaba preparando oposiciones para un grupo A2.. Madre mía, es extraordinario.
  • Bueno, pues nada, Tita. Te dejo que tengo que seguir estudiando. A ver si somos dos los funcionarios en la familia, jejeje.

Miriam reflexionando en voz alta:

“Madre mía, madre mía. Pero, ¿cómo se las ha sacado tan pronto?. Creo que lo he infravalorado, no me hubiese imaginado nunca que el primo tenía tanta capacidad. Si de pequeños pasábamos mucho tiempo juntos y no parecía que…

Bueno, Miriam, tienes que ser madura. Alégrate por él porque seguro que se lo merecía. Tú también tendrás tu recompensa si sigues esforzándote. Quizás te cueste un poco más porque no todos somos iguales. Igual te cuesta más porque no estás estudiando lo suficiente, que últimamente andas un poco vaga. A lo mejor es que el tiempo que estudias no lo aprovechas al máximo o que, simplemente, hay personas que tienen mucha más facilidad para estudiar que tú.

¿Y si no sirvo para esto? ¿Y si lo del primo Luis es lo normal y yo ya tendría que haber aprobado las mías?

No. A ver, Céntrate, Miriam. Tus compañeros de la academia están igual que tú, eso no puede ser casualidad. No dejes que te afecte para mal, simplemente llama a tu primo, felicítalo y pídele algún consejo para las opos.

Venga, eso haré.

– …

– ¡Hola, Luis! Soy yo, Miriam.

– …

– Bien, bien. Me ha dicho tu madre que has aprobado las opos y quería darte la enhor…

– …

– ¿Cómo?

– …

– ¿Entonces no has aprobado la oposición?, ¿la has dejado de lado porque te han dado una beca en la Diputación?

– …

– Sí, he oído hablar de ella. Se la dan a personas sin experiencia laboral para ayudarles a encontrar empleo después. Tengo un par de amigas que también la habían recibido.

– …

– Yo pensaba que…

– …

– Sí, es cierto. Las personas mayores a veces se lían con estas cosas, jeje. Oye, pero lo tuyo no está nada mal.

– …

– Bueno, lo importante no es el sueldo, sino coger experiencia.

– …

– Ah, cafés y fotocopias… Pues vaya. Al menos te pagan.

– …

– Muy bien, pues ya hablamos en otra ocasión. Un beso.

Miriam habla para sí misma:

“Uff, qué alivio”

Centésimo vigésimo octavo ejemplo: Hay muchas situaciones que a mí no me tocan directamente pero que he aprendido a valorarlas y a tener empatía gracias a muchas compañeras que he conocido en la oposición, como por ejemplo en el ramo de la sanidad.

  • ¿Y qué estudias?
  • Me estoy preparando la residencia. Tengo el examen el 28 de enero.
  • ¿El MIR?
  • No, el de enfermería.
  • Ah, bueno. Éste también está muy bien. A mí nunca me llamó la atención la enfermería. Yo hubiese estudiado medicina, pero bueno.
  • Muchas gracias por este gesto tan sincero de vanidad. Te va a ir bonito en la vida…

Centésimo vigésimo noveno ejemplo: Y en la enseñanza también

  • Me han dicho que eres la eterna estudiante, jejeje. ¿Qué opos preparas?
  • Las de magisterio, para profe de infantil (con esa ilusión que les irradia a las profes cada vez que hablan de su vocación).
  • Anda, pero para eso… ¿hay que estudiar?. ¿Y cómo es el examen, tenéis que usar pintura de dedos y saberos las vocales?, jejeje (haciéndose el graciosillo).
  • jejeje (pero piensa: gilipollas…)

Centésimo trigésimo ejemplo:

  • Oye, y si tus compañeros de la academia han aprobado, ¿por qué tú no?
  • … (Intranscribible).

¡Nos vemos en la próxima entrada!

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