Lo que los opositores odiamos (XXV)

imageBuenos días de lunes. Espero que hayáis pasado una buena semana y empecéis este frío lunes con mucho ánimo.

Yo también me dispongo a comenzar la que ya es la semana 110 de mi oposición tras un fin de semana especialmente largo (¡un día y medio!).

Os dejo aquí los ejemplos de esta semana. Tengo que reconocer que estoy usando los números ordinales más que en toda mi vida. De hecho, he tenido que buscar en Internet si “centésimo” está bien dicho porque me suena raro de lo poco que lo uso:

Nonagésimo octavo ejemplo:

Como ya os he contado en otras ocasiones, yo oposito para un grupo A1 del Estado. El fin de semana pasado me presenté a las mismas oposiciones del grupo A2 para coger soltura haciendo exámenes. La experiencia ha sido muy buena, me ha salido mejor de lo que me hubiese esperado pero soy consiente de que me aguarda un bonito suspenso porque no lo pude preparar (no quise apartarme de la preparación de mi oposición) y, según mis cálculos, el 50% de mis respuestas han sido pura imaginación. Lo mejor es que he hecho progresos a la hora de controlar el pánico pre examen que sufrimos todos los opositores gracias a ello.

El caso es que, mientras estaba en el baño antes del examen, escuché una conversación entre una chica que preparaba esa oposición y otra chica que estaba en mi misma situación y se lo estaba explicando. Con lo cual, no pude evitar preguntarme a mí misma: “madre mía, ¿los opositores de grupo A1 sonamos así de gilipollas cuando hablamos?”. Y es que a mi homóloga se le escapó una buena dosis de vanidad en sus palabras, probablemente fruto de su poco rodaje en las oposiciones (tenía pinta de novata).

A veces, somos los propios opositores los que ofendemos a nuestros compañeros sin darnos cuenta. Por eso yo, cuando escucho algo digno de esta sección, pienso dos cosas:

1º. No te ofendas porque tú también metes la pata con frecuencia y sabes que no lo haces con mala intención.

2º. Voy a anotarlo en mi libretita azul para que, al menos, pueda reírme de ello con mis opocompis, que son los que mejor me entienden.

Nonagésimo noveno ejemplo:

  • Mira, ésta es mi amiga Ana. Es policía.
  • No, no soy policía. Estoy OPOSITANDO a policía.
  • Bueno, es lo mismo. Seguro que lo sacas.

Y la cabeza de Ana explota a causa de un ataque de ira fortuito.

 

Centésimo ejemplo:

  • Estás renunciando a tu juventud. Estos años no los recuperarás nunca.
  • Imbécil…

Como ya he dicho en otra entrada, aquél que no tiene un sueño no sabe qué es luchar por él.

 

Centésimo primer ejemplo:

Algún día iré a pedir un café y, en lugar de decir “por favor” se me escapará “con la venia”.

Los que tenemos exámenes orales solemos iniciar los cantes con una fórmula del tipo “con la venia, comienzo la exposición del tema blablablá…”. No me extrañaría nada tener un lapsus en cualquier momento y utilizar esa expresión donde no toca.

Aunque si hay que escoger, prefiero decirle a un camarero “con la venia” en lugar de decirle al Tribunal que me examina “un café, por favor”.¿No creéis? Seguro que no sería lo más absurdo que ha dicho alguien por los nervios.

 

Espero que os haya gustado la entrada de hoy, ¡Nos vemos en la próxima!

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Un comentario en “Lo que los opositores odiamos (XXV)

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