Lo que los opositores odiamos (XXI)

image¡Buenos días un lunes más!

Cuando abrí el blog lo hice exclusivamente porque tenía la necesidad de expresarme y sentirme comprendida. Para mi sorpresa, descubrí que muchos otros opositores se sienten igual que yo. Puede parecer pueril, pero saber que no eres el único al que se le hace duro algo es reconfortante. No es porque me consuele que mis compañeros lo pasen mal. Es porque me ayuda a comprender que la oposición es un periodo difícil de aprendizaje en el que equivocarse y fallar no sólo es inevitable sino también necesario.

Supongo que no soy la única a la que le da la sensación de que todo el mundo lo está haciendo mejor que yo, o que no me esfuerzo lo suficiente. Opositar es una travesía repleta de obstáculos que todos hemos de salvar. Sólo con resistir y no abandonar estamos haciendo mucho más de lo que nos imaginamos. En los momentos difíciles es cuando se mide un opositor, logrando algo que parece tan sencillo como continuar, pero que no tiene nada de fácil.

Otra característica de este proceso es la falta de objetividad. Te preguntas si lo estarás haciendo bien, si tu preparador te anima diciéndote que no lo haces tan mal o si, al contrario, está siendo más duro contigo para que des lo mejor de ti. Ahí es cuando me resulta fundamental relacionarnos con nuestros compañeros. Compararse no es una buena idea, pero idealizar a los demás es mucho peor. Basta con compartir nuestras impresiones con alguien con quien empaticemos para darnos cuenta de que todos pasamos por algo similar.

Yo decidí hacerlo mediante este blog. He recordado cuánto me gustaba escribir y que para mí es una verdadera terapia. Cuando escribo siento que soy capaz de transformar una mala experiencia en algo útil y el mejor ejemplo de ello es la sección de lo que los opositores odiamos. Este blog nació de mi necesidad de sentirme comprendida por mis compañeros y ha resultado ser una plataforma extraordinaria para conectar con ellos y, para mi grata sorpresa, he visto que en ocasiones son ellos los que se sienten comprendidos por mí.

Lo que comenzó siendo algo que hacía por mí, ha logrado ser útil para otras personas a las que respeto y admiro tanto como son mis compañeros. No puedo pensar en un mejor resultado.

A veces recibo correos llenos de cariño en el que compañeros me cuenta su historia o simplemente me dan las gracias por escribir la mía, cuando soy yo la que tiene que agradeceros que empleéis vuestro escaso y valioso tiempo en leer mis reflexiones sobre la oposición.

Esta mañana me desperté con un correo de Yanira, una compañera que se está esforzando muy duramente para cumplir su sueño. Le agradezco que se pusiera en contacto conmigo y le recuerdo, tanto a ella como a vosotros, que no estamos solos. Por muy duro que sea, nos tenemos los unos a los otros. Participar en esta comunidad (especialmente en Instagram) me ha dado la vida como opositora y, de regalo, incluso me he llevado a buenas amigas. Os recomiendo a todos que os relacionéis con otros compañeros y descubráis la gente tan increíble que puede comprender vuestra situación.

Disculpad esta larga introducción, pero hoy necesitaba daros las gracias. Aquí os dejo la entrega semanal de lo que los opositores odiamos:

Octogésimo segundo ejemplo:

La mitad de lo que se dice en los foros de Internet sobre las oposiciones. Es mentira, no os creáis todo lo que leéis y, sobre todo, no dejéis que os afecte. El anonimato incrementa el atrevimiento que, ya de por sí, otorga la ignorancia.

 

Octogésimo tercer ejemplo:

  • (…) Y me han dicho que me llamarían en 10 días.
  • ¿Naturales o hábiles?
  • ¿Qué? Qué raro hablas desde que opositas.

 

Octogésimo cuarto ejemplo:

  • Hola! Te acabo de pasar un enlace de una beca que he encontrado para personas de tu carrera que se acaban de graduar y quieran hacer un máster.
  • Eh, bueno… gracias, jejeje. Pero no puedo, yo ya estoy opositando. Gracias por pensar en mí pero no puedo hacer otras cosas.

Me cansa tener que repetirlo tantas veces. Opositar es tan exigente como un trabajo, NO ES UN HOBBY. No lo hago por si suena la flauta, me lo estoy preparando en serio. No tengo un plan “realista” por si esto me falla.

Esto es un claro ejemplo de situación en la que alguien te habla con la mejor de sus intenciones pero, por desconocimiento, mete la pata. Por eso no te enfadas ni te lo tomas a mal, pero jobá, a ver si se enteran de una vez que lo nuestro va en serio.

 

Octogésimo quinto ejemplo:

  • Así que estás de vacaciones, ¡qué envidia me das!
  • ¿Envidia?, ¿de mí?

Ya sé que se refería a las vacaciones exclusivamente, pero me sigue resultando muy extraño que alguien sienta envidia de la vida de un opositor.

 

Espero que os haya gustado, ¡nos vemos en la próxima entrada!

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2 comentarios en “Lo que los opositores odiamos (XXI)

  1. Anónimo dijo:

    Hola de nuevo, ansiosa como cada lunes por leer tu blog desde que te conozco y me encuentro esto! Me acabo de llevar una sorpresa, se me han saltado lás lágrimas, no tengo palabras…muchas gracias de corazón, y como bien te decía todo mi apoyo y ánimos! No dejes de escribir y sigue expresando todo ese talento! Un abrazo gigante!

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