Un sueño cumplido

La semana pasada se puso en contacto conmigo por email Daniel, un ex opositor que acaba de convertirse en Técnico de Hacienda y que quería realizar su pequeña aportación a la sección lo que los opositores odiamos. Comencé a hablar con él y me gustó tanto su historia que le pedí que me dejase compartirla en el blog.

En esta ocasión, no seré yo quien os la cuente, sino que os voy a reproducir exactamente lo que él me dijo porque creo que su redacción es sencillamente genial y no tengo nada que añadirle.

Gracias, Dani, por permitirme publicar tu historia con final feliz.

Espero que disfrutéis tanto de ella como lo hice yo cuando me la contaba.

“Mi experiencia ha sido la de un soñador; me he sentido muy identificado con la última entrada de tu blog.
Cuando tenía 24 años, dejé el trabajo para estudiar la oposición. No muchos me entendieron (“¡Con la que está cayendo, y tú vas y dejas el trabajo!”). Vivía independiente, tenía un buen dinero ahorrado, y nadie me pudo impedir que me lanzara a por mi sueño. Cuanto más tiempo llevaba estudiando más seguro e ilusionado estaba de lo que estaba haciendo. En la primera convocatoria llegué habiendo estudiado muy poco tiempo, y en la siguiente ya llegué con opciones reales de lograrlo. Pero habían comenzado los años de recortes de plazas. Fueron menos de 30 plazas. Aun así, llegué hasta el final, donde sólo quedábamos 45 de los más de 2.000 que empezamos el proceso. Pero no aprobé.
Las perspectivas de plazas para los siguientes años eran ridículas. Vi imposible lograrlo en aquel momento. No vi otra salida que abandonar la oposición, y enterrar mi sueño.
Trabajé durante 5 años, hice algunos progresos laborales y desde fuera nadie imaginaba lo que con frecuencia, tantos años después, me seguía doliendo. Era mi sueño, y no por enterrarlo había desaparecido. Me seguía picando, pero desde la resignación de que aquel tren ya había pasado para mí. Tenía 30 años, me había casado y teníamos planes de comprar una casa, pronto tener hijos, etc. “Ojala lo hubiera logrado, maldita mi suerte, qué feliz sería.”
Había cambiado de trabajo y la verdad es que lo odiaba. Era un sector de apariencias, mentiras y otras malas prácticas (el sector financiero). Un día, un becario que estaba a mi cargo y estaba muy bien considerado en la empresa, me dijo que dejaba el trabajo. Quería ser auditor de cuentas, y por fin había logrado entrar en una firma de auditoria. Por la noche lo comenté con mi pareja:
– Me alegro por él. Es un chico brillante y va a cumplir su sueño. La verdad, casi te diría que le envidio. Si yo tuviera su edad también podría hacer lo que quisiera hacer, como él.
– Cualquiera que te oiga pensará que está hablando un viejo acabado. ¡Si sólo tienes 5 ó 6 años más que él!
Y tenía razón. Reflexioné, hablé con algunas personas cuya opinión valoro, eché cuentas también. Pero la decisión que iba a tomar, en el fondo, ya la conocía desde el día que tuve aquella conversación. El monstruo no había muerto, sólo estaba dormido, y despertó. Mi monstruo, mi sueño.
Dejé el trabajo y me puse a estudiar.
Los contenidos del temario los tenía prácticamente olvidados, había pasado mucho tiempo. Pero la experiencia, sobre el proceso y sobre mi propio rendimiento, la tenía muy presente. Y la determinación por luchar por mi sueño, era mayor que nunca.
Desde el día que empecé a estudiar, hasta que hice el último examen, transcurrieron 7 meses.
3 meses y medio después, salieron las notas y había aprobado la oposición.
Pero aprobar no evita seguir odiando los comentarios de los “cuñados”:
– ¡Qué bien, ahora por fin tendrás un trabajo fijo!
– ¿Trabajo fijo? ¡Si he dejado 3 para llegar hasta aquí! Tú no tienes ni idea…
Aunque siempre hay quien te conoce mejor de lo que uno cree:
– Conociéndote seguro que ya estás pensando en la promoción interna
– Jajaja, no, no, no, no, no, no… Bueno…, mmmm, ejem… quizá sí.”
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6 comentarios en “Un sueño cumplido

  1. Lfp7 dijo:

    Que historia más bonita pero claro, eso se puede hacer cuando tienes gente detrás que te apoya. Mi caso es bien distinto, parece como si opositar fuera salir al parque a charlar con las amigas, un capricho para divertirte o algo así. Cada vez que me planteo volver a intentarlo vuelvo a sentirme como cuando con 10 años le tenía que pedir permiso a mi padre para ir a una fiesta. Esa falta de apoyo más los problemas de tiempo con dos niños pequeños me impiden lanzarme a luchar por mi sueño. Y ya van 10 años postergándolo! Sé que me arrepentiré de volver a intentarlo pero… No se. solo una cosa para Dani: Enhorabuena, te lo mereces por tu esfuerzo, por correr el riesgo, por no rendirte pero enhorabuena también por tener esa pareja que no solo te ha apoyado sino que te ha animado a hacerlo.

    LF.

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  2. MAAT_ONUBA dijo:

    ¡FELICIDADES DANIEL! Creo que no hay nada más triste y duro que tener que abandonar tu sueño por dinero, familia, responsabilidades… Sé de sobra lo que es y por historias como éstas creo que debo y PUEDO CONSEGUIRLO. Ojalá en unos años pueda contar una historia con un final tan bonito, de momento sólo puedo contar cómo no tuve el apoyo suficiente en su momento y todo iba mal y fui remontando poquito a poco. Ahora sigo con las mismas ilusiones, con un apoyo muy fuerte, con más ganas y fuerzas que nunca y espero mi momento para llegar a conseguirlo. Tiempo al tiempo. Felicidades a ti también por tu blog, es un apoyo muy bueno. Saludos😉

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