Los Soñadores

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Qué incomprendido se siente un soñador. Los opositores, en el fondo, no somos más que eso.

Soñamos constantemente con lo que queremos y eso no es fácil de entender para los demás. Hay muchas personas que no entienden lo que es tener una pasión y sienten la necesidad de desmerecer nuestros objetivos.

Pero los soñadores son diferentes a ellos. Cuando un soñador se encuentra con alguien empeñado en robarles la ilusión, se hace más fuerte únicamente. No todo el mundo comprende qué significa tener un sueño, tener algo que antes de alcanzarlo ya sabes que es tu destino.

A los opositores también nos sucede. Luchamos por algo sin haber tenido una experiencia que avale en qué consistirá tu puesto de trabajo si llega a hacerse realidad en el futuro. Quien no tiene un sueño jamás lo comprenderá.

Los soñadores, de todas las alternativas posibles, escogen aquello que realmente quieren y van a por ello. No les preocupa qué es lo adecuado, lo fácil o lo más prudente. Simplemente conocen su sueño y apuestan todo por él.

Es difícil ser un soñador. Muchas personas se denominan a sí mismas realistas, como si fuese algo incompatible con soñar. No hay nada tan real como un sueño.

El soñador conoce la complejidad de su objetivo, es consciente de su dificultad; pero, a pesar de ello, sigue queriendo luchar por él. Eso es lo que los hace grandes. Es lo que caracteriza a un soñador: ir a por todas sabiendo el riesgo que corre. Pero tampoco son unos imprudentes porque saben que conseguirlo sólo depende de su esfuerzo y su constancia.

Parece que para llegar lejos es necesario ser de los mejores. Para triunfar es imprescindible trabajar más de lo que el resto están dispuestos a hacer. Para sacrificarse tanto por una meta lo mejor es que  ésta sea tu pasión. Y eso es exactamente lo que les ocurre a los soñadores.

En mi opinión, tener un sueño es una gran suerte. Es conocer el rumbo de tu vida, buscar tu destino y no sentirse nunca perdido porque sabes adonde quieres llegar, aunque no conozcas el camino exacto. Muchas personas no son así de afortunadas y, por desgracia, tampoco les gusta que los demás seamos de esa forma.

A un soñador cuando le dicen que no lo va  a conseguir no lo desaniman, sino que le dan más razones para seguir luchando por ello: ponen de manifiesto lo que es no tener inquietudes y se reafirman en huir de esa vida conformista. Les dan más fuerzas para conseguirlo y poder demostrar que es algo más que un iluso soñador: será una persona feliz con lo que ha logrado.

Los soñadores no se critican entre ellos ni se juzgan. A pesar de tener ilusiones muy distintas, se admiran recíprocamente. Saben que detrás de un gran éxito hay un soñador que confió en que podía cumplir su sueño. Ellos conocen el valor de lo que tienen. Poco a poco, van demostrando que los sueños se van convirtiendo en realidades.

Pobres de los realistas que no tienen sueños en sus vidas. Jamás entenderán lo que se siente. Mientras invierten su tiempo en tratar de desvirtuar los sueños de los demás, los soñadores siguen trabajando y aprenden a no creer lo que les dicen.

Me encantan los soñadores. Debería haber más como ellos.

¿Nunca os han dicho “yo sé de lo que hablo”, “la vida no es así”, “las cosas no funcionan como tú te crees” o “ya te decepcionarás”?. No hagáis caso. ¡Soñad, soñad mucho!

Yo también sé de lo que hablo. La vida me ha enseñado la importancia de ser un soñador. Porque todo lo que estoy consiguiendo, comenzó siendo sólo un sueño poco realista en el que ni siquiera yo creía, pero con el cual no dejaba de soñar. No tenemos que aceptar que “el mundo funciona así”. Un soñador no se conforma con lo que le viene dado y sabe que hay algo más allá de lo que los demás dicen.

Aunque nos traten de ilusos, nosotros sabemos que somos unos privilegiados por tener algo a lo que llamar sueños.

Es duro no sentirse comprendido, pero lo bueno es que nos ayuda a reafirmarnos en nuestra determinación. Cuando alguien no crea en vosotros, recordad cuál es vuestro sueño y volved a vuestro lugar para seguir peleando por él. Quizás no os deis cuenta, pero os estáis haciendo más fuertes.

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3 comentarios en “Los Soñadores

  1. Lfp7 dijo:

    Lo importante es saber cuando no se puede seguir con lo que se está haciendo y saber parar…para buscar otro camino que te lleve al mismo sitio. Yo conocí a una chica que preparaba judicatura, se pasó 5 años preparándose, consumió todos sus ahorros y finalmente tuvo que reconocer que no podía ser. Se buscó un trabajo por horas y empezó a preparar las de auxiliar. Era un nivel más asequible y vio que tenía posibilidades. No sabía qué decirle cuando me lo dijo, había renunciado a su sueño y yo no tenía palabras que pudieran consolarla y fue entonces cuando ella me dijo: “hay que buscar otro camino, promoción interna y experiencia para ir acumulando conocimientos. Ya llegará mi momento avanzando pasito a pasito”. Ya han pasado 10 años, sé que aprobó las de auxiliar y estoy casi segura de que habrá ido presentándose a más niveles y si no lo ha conseguido ya estará a punto de hacerlo. Animo y a continuar luchando.

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