Lo que los opositores odiamos (XII)

image¡Buenos días de lunes!

En primer lugar, me gustaría disculparme por no haber podido publicar el jueves pasado. Para mí escribir es una afición y cuando no puedo hacerlo es porque realmente escasea el tiempo. Estoy deseando poder sacar un huequecito para compartir más reflexiones opositoriles.

Aquí os dejo los ejemplos de hoy de lo que los opositores odiamos:

Cuadragésimo quinto ejemplo:

Desde que oposito, estudiar se ha convertido en una prioridad, así que cuando surge un imprevisto que interrumpe mi jornada, tengo que compensarlo con horas libres. Por eso me fastidia tanto perder el tiempo, porque para mí es escaso y valiosísimo.

Esto incluye tiempo de espera en el médico, en el dentista e incluso en la peluquería; tener que desplazarme a algún lugar o esperar por alguien en general. Me fastidia porque cada minuto que pierdo es tiempo de descanso o de ocio que se reduce.

Cuadragésimo sexto ejemplo:

  • ¿Qué tal llevas las opos?
  • Sinceramente, no lo sé.

No sé qué responder en estos casos, y eso que es una pregunta bien sencilla. No sé si decir que  lo llevo mal porque es muy duro y me está costando horrores aguantar o si decir que lo llevo bien  porque día a día lo voy consiguiendo. Lo cierto es que no lo sé. No sé si lo llevo mal o bien porque no soy objetiva y porque aquí hay mucha incertidumbre.

¿Vosotros qué respondéis?, ¿hay alguna respuesta tipo para estas preguntas?.

 

 

Cuadragésimo séptimo ejemplo:

  • ¿Y tú para qué opositas si ya trabajas?

Vamos a ver, existe una errónea concepción de las oposiciones y en particular de la figura del funcionario.

Tradicionalmente, se relaciona con la estabilidad y nunca con la vocación, cosa que es precisamente opuesta a la realidad.

A pesar de que el trabajo de funcionario se caracterice por la permanencia del personal al servicio del Administración Pública, la fase de la oposición está ligada íntimamente con la incertidumbre, el riesgo y la inestabilidad.

Por lo tanto, la motivación última del opositor es algo que va más allá. Se debe identificar con satisfacer una necesidad mayor, que sirve de motor para cada uno de los opositores y que difiere en cada caso concreto: cada uno sabe qué es lo que le mueve.

En todo caso, ese objetivo es siempre muy codiciado, ya que sin él sería imposible soportar la oposición. Para algunos opositores es el amor por la profesión, pero para otros también puede significar alcanzan una calidad de vida o mejorar sus expectativas profesionales. La nota común siempre es la ambición y la superación.

A pesar de que la vida de funcionario se identifique con el conformismo, creo firmemente que los opositores somos luchadores que buscamos cumplir nuestros sueños porque no nos conformamos con menos.

Cuadragésimo octavo ejemplo: He podido apreciar que algunas personas no tienen ni idea de oposiciones. Precisamente ellos serán quienes opinen más alegremente. Esto le pasó a una amiga mía:

  • Oposito a Intervención del Estado.
  • ¿Eso es del Cuerpo de Policía, no?
  • Eh…. No.

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*Viñeta de Jijolimón. Podéis encontrar a esta artista opositora en las redes sociales, además está a punto de salir a la venta su primer trabajo publicado.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy. Gracias a los que os habéis suscrito al blog para que os llegue una notificación cada vez que publico, para mí es un grandísimo halago. Y, de nuevo, muchas gracias por vuestro tiempo.

¡Nos vemos en la próxima entrada!

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