Lo que los opositores odiamos (XI)

image¡Buenos días un lunes más! Os deseo mucho ánimo a los compañeros opositores que estéis estudiando duramente en verano. Creo que es uno de los momentos más duros para estudiar: casi todo el mundo está de vacaciones o pueden dedicar su tiempo libre a mil planes que nosotros no nos podemos permitir y además hace un tiempo estupendo para disfrutar del aire libre. Tanto sacrificio traerá su recompensa y por eso os animo a que continuéis con vuestra determinación. Por el momento, os dejo una nueva entrega de lo que los opositores odiamos.

Cuadragésimo  primer ejemplo:

  • Los funcionarios están ahí porque no sirven para hacer nada más. Cualquiera podría hacer su trabajo.
  • Pues no. Sacar plaza es muy difícil y cada vez la oferta de empleo público es menor, así que la competencia aumenta, de modo que los que aprueban la oposición son personas muy competentes.

Cuadragésimo segundo ejemplo:

  • Te prohíbo que pienses que no puedes conseguirlo.
  • En fin… No tienes ni idea de lo que estás hablando. No vas a “salvarme”. Métete en tu vida. Si digo que es difícil, estoy cansada y lo más probable es que no lo consiga es porque es CIERTO. Y esto lo sabe todo el que se mete a opositar. Ignorarlo no es ser positivo, sabemos donde nos metemos. Eso no es quejarme, es la realidad e incluso puedo decir que soy feliz así.

Estoy harta de no poder quejarnos para evitar que nos reprochen no ser optimistas. Opositar es horrible y punto. Es la realidad. ¿Vale la pena? Sí, pero eso no lo hace maravilloso de repente.

Cuadragésimo tercer ejemplo:

  • ¿Cuándo quedamos?
  • Lo siento mucho, no tengo tiempo para quedar. Tengo que estudiar todo el día.
  • Oh, entonces voy a hacerte una visita a casa.
  • Je, je….

Antes siempre me daba miedo parecer un poco anti social, pero por suerte, ya me he acostumbrado a decir que no sin sentirme mal. Realmente no tenemos tiempo, de verdad.

Muchas veces sucede, con personas que no opositan, que se piensan que llevamos el mismo ritmo que nos podíamos permitir llevar en la Universidad. Ahora ya no podemos. Nuestros objetivos exigen un rendimiento muy elevado y el tiempo que “nos quedamos estudiando” son horas reales de estudio efectivo, no basta con estar sentados delante de los apuntes y hacer mil descansos.

¿A que a nadie se le ocurre decir “si no tienes tiempo para estudiar porque estás trabajando no pasa nada, ya voy yo a hacerte una visita a la oficina”?

Cuadragésimo cuarto ejemplo: inspirado por @opointerventora

  • ¡Me encanta tu colonia!, ¿Cuál es?
  • Mmm… no me acuerdo.
  • ¡Joé!, ¿y tú opositas?

Esta compañera opositora se lo tomaba con buen humor, pero a mí me cansa que la gente asuma que tenemos una memoria prodigiosa por el mero hecho de opositar.

Según he apreciado en otros opositores también, cuando no estamos opositando no nos gusta tener que memorizar nada. Quizás sea porque necesitamos descansar la memoria o porque no queremos dedicar ese esfuerzo a algo que no sea imprescindible.

Como siempre, nuestro querido entorno no dudará en señalar su sorpresa ante nuestra predisposición a anotar todo por escrito para evitar tener que recordarlo.

Por otro lado, tal y como esta opositora señalaba, a mí también me sucede que me resulta más difícil recordar o estar atenta a situaciones ajenas a la oposición. Supongo que se debe a que el estudio consume toda mi capacidad de concentración y mi energía.

Espero que os haya gustado la entrada de hoy y que os ayude a tomaros esas cosillas con buen humor. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

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