El día de descanso

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Muchas son las teorías que he conocido sobre el descanso de los opositores o, en general, de cualquier actividad que requiera una dedicación exclusiva.

Algo que me ha llamado poderosamente la atención es que muchas personas claman que en el momento de descanso de los opositores tiene que desconectar totalmente de la oposición, emplearlo para hacer las cosas que durante la semana uno no puede, quedar con sus amigos, etc… Yo discrepo.

La única obligación que un opositor puede tener en su día de descanso es hacer lo que le dé la gana, sin darle explicaciones a nadie ni seguir los consejos de otras personas.

Algo bastante habitual en este mundo y que curiosamente no soportamos, son las continuas injerencias externas en nuestra libertad de decisión, concretamente en lo que respecta a nuestra gestión del tiempo y la posterior fiscalización de la misma. Dicho de otro modo, que te den consejos sin haberlos pedidos y te reprochen que aprovechas mal tu tiempo.

En primer lugar, recomiendo a los opositores que realicen un ejercicio de autoestima y no se dejen influir por ciertos comentarios ni se sientan mal por no cumplir las expectativas de los demás. Sin duda, existe una relación inversamente proporcional entre el conocimiento sobre una materia de un individuo y su predisposición a aconsejar sobre ella. Vamos, que siempre habla el que no tiene ni idea del tema.

Si sois nuevos en este mundo, ya os adelanto que vais a tener que soportar a muchas personas de vuestro entorno (que no han opositado en su vida) compartiendo con vosotros maravillosas sugerencias de toda índole: desde la actitud que debes mantener hasta tus hábitos diarios de estudio. Podéis encontrar los ejemplos en particular en las entradas sobre lo que los opositores odiamos.

Por supuesto, esas alegres recomendaciones también van a afectar a vuestro día de descanso. Como ya he señalado antes, existen muchas directrices sobre lo que uno debe hacer en su día de reposo.

En mi opinión, haced lo que más os apetezca. Si queréis hacer deporte, salir con vuestros amigos, despejaros y no pensar en las oposiciones, será una opción perfecta. No obstante, si lo que preferís es pasaros el día durmiendo, organizando vuestra agenda, hablando de la oposición con un compañero, o simplemente no hacer nada, también será estupendamente válido.

La única obligación que tenéis es la de no dedicaros a cosas que os hagan infelices, que sean exclusivamente por compromiso o porque “debáis hacerlo”. Es nuestro día libre y tenemos el privilegio de no cumplir con ningún tipo de responsabilidad,  siempre y cuando no le hagamos daño a nadie, claro.

Si después os toca sufrir la reprobación de alguien, os sugiero que directamente lo ignoréis y tratéis de recordar que tenéis todo el derecho a gestionar vuestro tiempo a vuestro antojo y que nadie sabe mejor que vosotros mismos que es lo mejor para vuestro bienestar.

Me encantaría que compartieseis cómo gestionáis vosotros vuestro tiempo libre y como lidiáis con este tipo de comentarios que, por desgracia, tanto nos amargan. Muchas gracias por haber dedicado vuestro valioso tiempo a la lectura de este blog. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

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