Lo que los opositores odiamos: la autocrítica

¡Buenos días compañeros! Lo que me llevó a crear esta sección fue la firme creencia de que la mejor forma de tratar la indignación es con humor. De esta manera, logramos expresar nuestra disconformidad, no nos recreamos en el sufrimiento y conseguimos captar mejor la atención de nuestro interlocutor.

Dicho esto, he de añadir que la primera regla para utilizar el humor es saber reírse de uno mismo. Hoy os propongo realizar un pequeño ejercicio de autocrítica, ocupándonos de las situaciones en las que somos nosotros los que metemos la pata.

 

Primer ejemplo: A veces nos pensamos que sólo nosotros sabemos lo que es sufrir.

  • Opositor 1: Mi hermana está haciendo bachillerato y dice que está agobiada. ¿Agobiada?, ¿pero ella de qué va a estar agobiada?.
  • Opositor 2: No tiene derecho a quejarse. ¡Lo nuestro sí que es duro!

 

Estamos acostumbrados a un nivel elevado de exigencia y tenemos un rendimiento muy alto, pero eso no quiere decir que seamos los únicos que nos esforcemos o que la nuestra sea la única vida que es difícil.

Los opositores a veces nos olvidamos de que nosotros también tuvimos una vida antes de la oposición y también nos parecía duro lo que hacíamos. Lo importante para evaluar el mérito de una persona, en mi opinión, no es la dificultad relativa que algo tenga sino el esfuerzo que le suponga.

Como veis, nosotros también decimos las cosas sin pensar en lo que significan para otras personas. Lo hacemos sin mala intención y eso es lo que debemos intentar recordar cada vez que alguien nos diga algo de “lo que los opositores odiamos”.

 

 

Segundo ejemplo:Alegrarnos cuando hace mal tiempo:

  • Señor del tiempo: Parece que este viernes se aproximará una borrasca a la península que dejará lluvia y descenso de temperaturas durante todo el fin de semana.
  • Opositor: ¡Muajajajaja! ¡Si yo no puedo salir, que se fastidien los demás también!

danza de la lluvia

*Esta magnífica viñeta es de Jijo Limón. Podéis encontrarla en Instagram, en Facebook y próximamente en mis estanterías porque acabo de encargar su primer trabajo, llamado “Opocalipsis”, a través de Foster ediciones.

 

 

Tercer ejemplo: Nos ponemos a alerta cuando nos enteramos que un opositor está preparando la misma oposición que nosotros. Y viceversa.

  • He visto que tienes el Plan Genera Contable por ahí, ¿tú a qué opositas?
  • Para Técnico de Hacienda –Chun-chún, chun-chún (música de suspense)- . de Navarra.
  • Ah, muy bien –respira aliviado-.

 

 

Cuarto ejemplo: Siempre estamos a alerta para interpretar los comentarios de la gente de fuera en el peor de los sentidos. Ya es costumbre:

  • ¿Y tú para qué opositas?
  • ¡Pues porque quiero cumplir mis sueños, tener el trabajo que me gusta y sentirme valorado profesionalmente! ¿Tan raro te parece?
  • No, digo que a qué oposición te vas a presentar.
  • Ah. A Notarías.

 

Espero que os haya gustado esta entrega atípica de “lo que los opositores odiamos” y me encantaría que me contaseis en qué ocasiones habéis sido vosotros los metepatas.

Muchísimas gracias por vuestro tiempo. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

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