Cuando ser fuertes es la única opción

Me gustaría compartir la historia de una compañera opositora con vosotros.

Hace algo más de tres años, Laia se licenció en Derecho y, sin dudarlo, empezó a preparar las oposiciones de Judicaturas. Los últimos meses han sido especialmente agotadores e intensos para ella. Su historia es de superación: cómo podemos llegar a traspasar nuestros límites cuando las circunstancias nos lo exigen.

Laia comenzó las oposiciones en 2013 de la mano de una eminencia. En mi opinión, el preparador es una figura fundamental en el estudio y, en el caso de Laia, le ofreció una muy buena base como opositora. He de reconocer que Laia era una afortunada porque llegó a conectar a muchos niveles con su preparador y le ofrecía una relación casi paternal.

Como ella señala, la vida social de un opositor se ve muy mermada y el vínculo con nuestro círculo más cercano se vuelve más fuerte. Entre su entorno más próximo, ella contaba con su preparador como un pilar esencial no sólo en el estudio sino también a nivel emocional.

Lamentablemente, un domingo de julio del 2015 el preparador de Laia perdió la vida en un accidente de circulación, a siete escasos meses del examen en el que Laia estaba concentrando todos sus esfuerzos. Por desgracia, nuestra compañera perdió mucho más que un excelente profesor. Mientras invertía sus escasas vacaciones en buscar un nuevo preparador, no podía evitar sentirse huérfana. A pesar del dolor que Laia debió sufrir con la inesperada pérdida, supo continuar con la clara meta de cumplir su objetivo y, por lo tanto, su sueño.

Después de una intensa búsqueda, apareció un hombre que podría suplir al antiguo preparador de Laia. No creo que se pueda sustituir a una persona querida tras su fallecimiento, pero esta opositora tuvo que seguir adelante en su travesía.

El nuevo preparador parecía cumplir con las expectativas de Laia satisfactoriamente. Era un gran profesor y mejor profesional de la Judicatura. Era tan bueno en su trabajo que, en noviembre del 2015, pasó a formar parte del Tribunal Supremo y, en consecuencia, tuvo que abandonar la preparación de opositores.

Entre su perplejidad y una indescriptible fuerza de superación, Laia retomó la búsqueda de preparador mientras la cuenta atrás para su examen no se interrumpía. Finalmente, en Navidad encontró a su actual (y esperemos que último) preparador.

Por si el destino no fuese suficientemente cruel, el 31 de diciembre marcó un hito en el desgraciado año de Laia con el fallecimiento de su abuelo, al cual estaba muy unida. Aunque esta última pérdida no estuviese directamente relacionada con el mundo de las oposiciones, yo creo que debió ser el golpe más duro.

Cuando opositamos, toda nuestra atención gira entorno a un objetivo muy concreto. Sin embargo, el tiempo sigue corriendo y la vida va pasando haciendo que, dolorosamente, nos despertemos de nuestra burbuja para recordar que el mundo no se detiene. En ocasiones, nos toca sufrir por aspectos personales que nos impiden o nos dificultan persistir en nuestra lucha diaria. Laia no sabía si podría tener fuerzas suficientes para superar tantos obstáculos, pero lo hizo. Porque no había otra alternativa.

En marzo de 2016 tuvo su primer examen, que inevitablemente llegó tras unos intensos y difíciles meses. Por si fuera poco, la fecha del examen fue adelantada y esos meses fueron aderezados con numerosas reformas legislativas que ponían broche a su desgracia. Si las oposiciones son duras per se, yo creo que Laia se merece una mención cum laude en superación y perseverancia.

En esta convocatoria, nuestra futura jueza se quedó a las puertas de los exámenes orales. Tras su experiencia cargada de múltiples incidentes, se vio obligada a dedicar tres días a dormir y dos semanas para descansar. Espero que el tiempo le recompense su esfuerzo y le regale una mejor fortuna en la próxima convocatoria.

Por desgracia, las oposiciones no siempre las aprueba quien más lo merece, pero con esa actitud nuestra compañera tiene todo lo que hace falta para el éxito, incluso aunque la mala suerte se cruce en su camino.

Laia dice que ella no es un ejemplo a seguir -yo discrepo- pero quiere compartir con nosotros que en esta etapa renunciamos a muchas cosas pero también nos enriquece en muchos sentidos.

Le agradezco que me haya permitido compartir su experiencia y espero que pueda seros útil a quienes la leáis. Desde mi punto de vista, Laia nos ha mostrado que somos más fuertes de lo que creemos, así que no dejéis que el miedo sea más grande que vuestros sueños.

Como siempre digo, será un placer que compartáis vuestra opinión y vuestras experiencias con nosotros.

¡Nos vemos en la próxima entrada!

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2 comentarios en “Cuando ser fuertes es la única opción

  1. Susana dijo:

    Totalmente cierto que la figura del preparador es algo básico!! Yo dejé la academia porque no sentía que dos de los tres preparadores que teníamos fuesen un plus para seguir, y antes de aborrecer la oposición por una persona que no te da seguridad, preferí seguir sola.

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