¿Qué es un opositor?

En mi opinión, los opositores son distintos a cualquier otro tipo de estudiantes que yo haya conocido. Además, los opositores constituyen un grupo bastante heterogéneo que hace difícil poder generalizar sobre ellos en todos sus aspectos. En esta entrada intentaré explicar qué nos caracteriza como opositores (por supuesto, hay excepciones). En otra ocasión, hablaré de los distintos tipos de opositores.

  • Queremos ser funcionarios. Opositar en sí no es un fin, sino un camino para lograr acceder a un puesto de trabajo en la Administración Pública. En muchos casos, lo que nos mueve a opositar es la pura vocación y el hecho de que muchos puestos de trabajo sólo existen en el sector público (policías, jueces, diplomáticos…).
  • La etapa del opositor se parece más a la de un trabajador que a la de la mayoría de los estudiantes (para ser más específicos, a un trabajador autónomo), al menos en mi experiencia personal. Los horarios son estrictos, los objetivos son rígidos y no vale con aprobar, sino que debemos ser los mejores para poder superar la oposición. Además, opositar no tiene un número de cursos o asignaturas determinados que te garanticen el éxito. Como decimos nosotros*: opositar es subir una escalera con la incertidumbre de no saber en qué escalón estás.
  • Nos sentimos incomprendidos. Aunque nuestro entorno nos apoye y nos respete, normalmente no nos entienden. Las personas que nos rodean no opositan, por lo tanto tienen un tipo de vida que contrasta con la clausura que nos autoimponemos los opositores.
  • La oposición también nos aporta cosas buenas. Se trata de una etapa de gran crecimiento y madurez emocional gracias a la disciplina que exige y que nos permite conocernos mejor a nosotros mismos. Yo he aprendido que mi tiempo y mis energías son limitados y no puedo permitirme malgastarlos en aquello que no me hace feliz.
  • Es una carrera contra nosotros mismos. No cabe ningún tipo de ayuda exterior, nadie puede hacer el trabajo por ti, no basta con estar sentado en nuestro opozulo (así le llamamos al lugar de estudio), sino que debemos aprovechar al máximo esas horas.
  • Opositar pasa factura e implica muchos sacrificios:
  1. Económicos: renuncias a trabajar y, por lo tanto, a generar ingresos, has de realizar una importante inversión monetaria en temarios, material de estudio, preparador o academia, desplazamientos…
  2. Tiempo: lo adecuado es establecer una rutina de estudio con unas horas determinadas. No obstante, siendo sinceros, cuanto más estudies, mejor. Si estudias más horas, puedes aprobar antes. Es así de sencillo. Sobre todo, porque todos estamos ansiosos por que se acabe esta fase. Al principio es duro dedicarle tantas horas, pero con el tiempo te acostumbras e incluso te lo pide el cuerpo: si te sobran horas vas a querer dedicarlas al estudio porque es lo que tienes que hacer. Ojo: el día de descanso es sagrado.
  3. Esfuerzo: opositar se convierte en una prioridad y después de una jornada de estudio acabamos agotados. Sencillamente, no nos apetece hacer nada más.
  4. Sociales: Las personas de tu alrededor continúan teniendo sus vidas de personas normales y esto provoca contrastes. Muchas amistades no entenderán el sacrificio que estás haciendo y lo importante que es para ti, en otras ocasiones tendrás que soportar reproches por no poder atender a tus compromisos sociales o comentarios de personas que no tienen ni idea de por lo que estás pasando. Tendrás que aceptar con resignación que hay cosas que todo el mundo hace y que tú ya no puedes hacer.
  5. Salud: uno no tiene que renunciar a ella necesariamente, pero lo más probable es que la descuidemos. Los opositores sufrimos estrés, tensión, solemos consumir altas dosis de café o sus sustitutivos, pasamos un montón de horas sentados, no podemos dedicarle la atención que exige una dieta sana y lo normal es que no tengamos tiempo ni ganas para hacer deporte. En este caso debo hacer una pequeña matización: los opositores con pruebas físicas no pueden permitirse descuidar este aspecto, sino que el estudio se complementa con la responsabilidad de mantenerse en forma. Lo cual me produce una profunda admiración por ellos.
  6. Emocionales: opositar implica sentirse frustrado, soportar altas dosis de incertidumbre, sufrir fases de desmotivación, continuar cuando te sientes agotado y ser consciente de todas las renuncias que realizamos.
  • Por increíble que parezca, estamos convencidos de que vale la pena. Próximamente publicaré una entrada sobre qué significa ser funcionario y trataré de explicar por qué es tan importante para nosotros.

Espero que os haya resultado útil esta información que, como ya he mencionado, está basada en mi opinión y experiencia personal, siempre sin desmerecer el esfuerzo de las personas que no opositan, ya que la oposición es dura pero muchas otras cosas en la vida también lo son. Estaré encantada de que compartáis vuestras propias impresiones al respecto.

¡Un saludo!

*Visitad la página de www.quieretemucho.com para más mensajes de motivación como éste, cuya autoría les corresponde.

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