SERENDIPIA

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La mayoría de los opositores tenemos una lista física o mental de todas las cosas que nos gustaría hacer una vez hayamos aprobado la oposición. Cuando opositas parece que todo se detiene y tienes que esperar a que se termine esta etapa para recuperar muchas cosas que eran importantes o incorporar otras nuevas.

Yo también tengo esa lista. Uno de mis sueños es poder volver a la Universidad, pero es incompatible con estudiar para la oposición.

Otro de mis sueños también parecía imposible de conseguir mientras opositaba: publicar un libro.

Escribir es una de mis aficiones desde hace mucho tiempo. Pero para poder publicar un libro es necesario tener tiempo y algo que compartir. Curiosamente, esto último me lo ha dado la posición. Aunque yo pensaba que la oposición era un obstáculo para escribir, en realidad me dio algo que contar.

Sacar tiempo para escribir ha sido complicado y lo he conseguido de la única forma que creo que se consiguen los proyectos a largo plazo: haciendo un poquito cada día. La constancia, curiosamente, es algo que también he aprendido gracias a la oposición. El escaso tiempo libre que los opositores tenemos lo dedicamos a aquello que para nosotros es más importante y que para mí (entre otras cosas) ha sido escribir.

Publicar un libro no sólo era un sueño, sino más bien una fantasía que nunca creí que fuese posible porque pensaba que la palabra escritora siempre me iba a quedar demasiado grande. Si hace solo un año me hubiesen dicho que esto iba a suceder, no me lo habría creído.

Como opositora, me repito mil veces que todos mis esfuerzos tendrán su recompensa algún día, por muy lejano que sea. Por eso valoro más, si cabe, ver que he sido capaz de lograr algo que se materializa en el corto plazo y recoger, por fin, los frutos de un trabajo que yo he hecho.

Mi máxima durante la oposición siempre ha sido la de “sé quien quieres ser, todo lo demás puede esperar”, pero con el tiempo me he dado cuenta de que no todo vale. La felicidad no puede esperar e invertir en nuestros sueños siempre será rentable.

Para mí es un orgullo poder presentaros a vosotros, mis compañeros, algo con un valor tan grande en nuestras vidas y que es lo que me une a vosotros: LA OPOSICIÓN. Para ser más concretos, la experiencia, las reflexiones, el aprendizaje y los apoyos para resistir este camino tan duro.

El libro respeta el estilo del blog, con los textos que lo caracterizan y con una recopilación de lo que los opositores odiamos. Mucho de su contenido es nuevo, pero he querido que estuviesen presentes algunas de mis reflexiones favoritas que ya conocéis del blog.

¡Una de las cosas de las que más me gustan es que el prólogo es de Quiérete Mucho!

Espero, de corazón, que os guste.

El libro estará disponible en librerías a mediados de septiembre (aproximadamente) en formato papel y digital. Sin embargo, se puede adquirir anticipadamente, con descuento promocional del 5%, en este enlace:

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En cuanto los libros salgan de imprenta, los primeros en recibirlos serán quienes hayan hecho la compra anticipada.

Gracias por todo el apoyo

¡Nos vemos en la próxima entrada!

 

 

 

 

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LO QUE LOS OPOSITORES ODIAMOS (XLIX)

imageDespués de mucho tiempo sin publicar, por fin he sacado un ratito para recuperar mi sección favorita del blog.

Opositar en verano no es fácil, así que espero que lo estéis llevando lo mejor posible. ¡Ya falta muy poquito para septiembre y para que se acabe el buen tiempo!

Sin más dilación, aquí tenéis los tres ejemplos de lo que los opositores odiamos:

 

Centésimo septuagésimo cuarto ejemplo:

  • ¿Por qué no estudias solo por la mañana para poder aprovechar las tardes ahora que estamos en verano?
  • ¿Sí?, ¿estudio 11 horas por la mañana?

Si ya me cuesta madrugar haciendo turno de mañana y de tarde, no puedo ni imaginarme a qué hora me tendría que levantar para hacer uno intensivo.

 

Centésimo septuagésimo quinto ejemplo: esto lo vi en instagram pero no recuerdo quién lo dijo.

  • Hay oposiciones y OPOSICIONES.
  • También hay personas y PERSONAS.

No creo que haya ninguna oposición fácil y tampoco me atrevo a decir cuáles son más difíciles porque simplemente son diferentes. En algunas el temario es muy extenso y en otras la competencia es enorme. No tengo ninguna necesidad de jerarquizar oposiciones ni personas, pero creo que está muy feo despreciar a alguien porque su oposición no parezca que es de las “más duras”.

 

Centésimo septuagésimo sexto ejemplo:

  • ¿Y qué vas a hacer si no apruebas?
  • Pues volver a presentarme.
  • Ya, pero ¿cuál es tu límite?
  • Si empezase pensando así ni me molestaría en opositar.

Como dice una compi: examen a examen.

Y yo añado: convocatoria a convocatoria.

 

¡Espero que os haya gustado y nos vemos en la próxima entrada!

FOMO

unnamedEn inglés hay palabras para todo. O para casi todo. Algunas directamente podemos utilizarlas en nuestro idioma por lo bien que reflejan una realidad.

En inglés, FOMO es el acrónimo para Fear Of Missing Out o, lo que es lo mismo, miedo a quedarse fuera.  Esta expresión se ha puesto en boga recientemente por la influencia de las redes sociales en la vida de las personas, la cual puede llegar a ser negativa cuando a alguien le transmiten unas expectativas especialmente altas y que no se corresponden con su realidad particular.

En la oposición existe lo que a mí me gusta llamar pringaditis, que viene a significar lo mismo pero con un concepto que me hace más gracia.

El FOMO aparece cuando una persona observa la vida de los demás y la compara con la suya propia, dándose cuenta de que ésta deja mucho que desear. Con las redes sociales y la habilidad de sus usuarios de compartir todo lo que hacen en cada momento es muy habitual encontrarse con situaciones en las que parece que todo el mundo se lo está pasando mejor que tú. Ése es precisamente el problema, que siempre habrá algo que no puedas hacer (incluso cuando lo que estés haciendo te guste más). Simplemente, no podemos tenerlo todo.

Para los opositores, en mi opinión, esto va un paso más allá porque nuestra sensación de que somos unos pringados es constante.

Al respecto, me gustaría realizar algunas matizaciones. Opositar, lejos de ser un castigo, es un privilegio. Realmente es una suerte poder dedicarte a lo que te gusta y tener la posibilidad de luchar por una meta que tú has escogido. No obstante, aunque los opositores tengamos esta idea muy presente, hay momentos en los que la inestabilidad emocional te nubla las prioridades y tú, sencillamente, te sientes el mayor pringado del mundo.

La oposición es un camino largo y duro, en la que la recompensa sólo llega al final. Llega un momento en el que los opositores tienden a aislarse para evitar esa sensación de FOBO. Es una especie de “si no veo lo que hacen los demás, no me siento tan pringado”. Creo que es una actitud propia de la supervivencia y que nos permite ahorrarnos sufrimientos evitables.

Para mí, las épocas en las que brota la pringaditis son en verano y en Navidad, con apariciones espontáneas algún fin de semana que te toca estudiar. Son las fechas en las que todo el mundo disfruta de lo que tú no tienes: tiempo. Dinero también, pero esto es menos importante,  puesto que se pueden hacer muchas más cosas con tiempo y sin dinero que con dinero pero sin tiempo.

Dicen que la oposición es una montaña rusa de emociones y bipolaridad. Quizás debemos aceptar simplemente que hay momentos malos y que es mejor aceptarlos que reprimirlos. No creo que sea bueno ignorar los aspectos malos de nuestras vidas porque acabaríamos sufriendo de frustración, del mismo modo que tampoco es buena idea dejarnos arrastrar por la negatividad porque acabaríamos amargándonos. Hay días en los que uno tiene que desahogarse, pensar que todo es horrible, proclamarse soberano de los pringados y, después, continuar. Porque, al final, esa es la clave de todo: seguir. La actitud no te da la plaza, pero te da fuerzas para conseguirla.

 

¿Cuánto tiempo llevas opositando?

reloj 2En ocasiones llegan a nuestros oídos noticias de opositores que aprueban en tiempo récord.

A nosotros no nos importa que nos lo cuenten, lo que llevamos mal es que nos lo restriegue alguien que no sabe nada de oposiciones y no es consciente de lo poco habitual que son esos sucesos.

Porque cuando te dicen que el primo del vecino de su tía aprobó tu oposición en la mitad de tiempo que el que llevas tú opositando (dando por hecho que la información sea cierta, que ya es mucho suponer) más que esperanzas parece que te están pidiendo explicaciones sobre porqué tú tardas tanto, qué es lo que estás haciendo mal o a ver si te pones a estudiar en serio porque ya va siendo hora de que apruebes. Lo peor de todo es que a veces eres tú mismo el que se hace esas preguntas: ¿qué estoy haciendo mal?, ¿sirvo para esto?, ¿estoy tardando demasiado?.

Hace poco encontré unas estadísticas sobre el porcentaje de opositores que logran aprobar la oposición. No la media de años que tardan en sacarla ni el porcentaje de personas que aprueban en una convocatoria concreta, sino la media de personas que consiguen sacar plaza de todos los que intenta aprobar una oposición. En concreto, esas estadísticas se referían a puestos del grupo A y el porcentaje rondaba el 20%. Sobre estos datos habría mucho que matizar ya que este porcentaje va a variar según el tipo de oposición, pero tomemos estos como ejemplo para nuestra reflexión.

Por lo tanto, de cada 5 personas que comienzan a preparar una oposición, 4 acaban abandonándola tarde o temprano. De esa minoría de aprobados es de dónde se saca la media de años que se tarda en aprobar la oposición. Que no nos engañen, el mero hecho de sacar plaza ya está muy por encima de la media, llevemos los años que llevemos.

Mark Twain popularizó la idea de que hay tres tipos de falsas verdades: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas. Cuando se habla de que una oposición se saca de media en 5 años, quiere decir que las pocas personas que lo han logrado lo hicieron en plazos muy distintos: muchos en 4, 5 o 6 años, pero otros en 3 o 7, etc…

No pretendo quitarle ningún mérito a las personas que consiguen aprobar la oposición antes que la mayoría. Al contrario, me parece admirable porque creo que es algo muy difícil y que no se puede conseguir si no es a base de mucho trabajo y dedicación. Tampoco pongo en duda que sea cierto que se puede lograr preparar una oposición en un periodo tan breve de tiempo, pero no se puede extrapolar a la mayoría de los opositores porque no son plazos nada habituales para un opositor medio. Precisamente, una de las cosas que menos me gusta, es la tendencia de algunos a menospreciar los logros de los demás o que intenten buscarle una explicación alternativa simplemente porque ellos no lo pueden hacer. Debemos inspirarnos de una forma sana en los que han logrado los objetivos que nosotros deseamos y plantearnos qué podemos hacer nosotros para conseguirlo también.

No obstante, en las oposiciones, por desgracia, influyen más factores como es el caso de la suerte (de la mala suerte, para ser más exactos) y eso puede retrasar a un opositor una o dos convocatorias frente a otro que no se encuentra en condiciones muy diferentes.

Si aprobar la oposición en poco tiempo tiene mérito, también lo tiene resistir una convocatoria tras otra, sobrellevar un suspenso, asumir otro año de duro sacrificio y seguir creyendo en ti.

Aunque creas que estás tardando demasiado en aprobar, recuerda que también es admirable continuar luchando y siéntete orgulloso de estar haciéndolo aunque te lleve más tiempo del que te habías imaginado al principio. Porque hay personas que son increíbles por haber dominado un extensísimo temario en pocos años y hay otros que lo son por resistir la vida del opositor durante muchos más.

Olvídate de los años y de las estadísticas y piensa que sólo con aprobar ya estarás consiguiendo algo muy difícil, satisfactorio y por lo que vale la pena tanto sacrificio.

Lo que los opositores odiamos (XLVIII)

image¡Buenos días de lunes de nuevo! Tras dos semanas sin poder publicar en el blog, os traigo una nueva entrada de lo que los opositores odiamos. Me cuesta bastante sacar tiempo y os pido disculpas una vez más por la irregularidad del blog.

En esta época se termina el curso escolar y muchos estudiantes habréis decidido adentraros en la aventura de la oposición, así que os doy la bienvenida en nombre de los compis opositores y os deseo mucho ánimo en vuestro camino.

Tengo la enorme suerte de que muchos de mis compañeros quieran compartir conmigo sus frustraciones personales y su experiencia particular de “lo que los opositores odiamos”. Muchas veces me encuentro comentarios, correos o incluso menciones en sus publicaciones de instagram. Por desgracia, no siempre estoy atenta a las notificaciones del instagram mientras estudio y, si tardo en verlas, pierdo algunas de ellas (porque la aplicación sólo muestra las más recientes). Por eso, si me mencionáis en vuestras publicaciones os pido que me etiquetéis en las fotos para que no se me escapen y que, por supuesto, no parezca que no quiero contestar, que es lo mínimo que puedo hacer si os tomáis la molestia de mencionarme.

Muchísimas gracias otra vez por la colaboración, el apoyo y la gran acogida que me habéis dado.

Centésimo septuagésimo  primer ejemplo: Este ejemplo fue compartido por una compañera en instagram (@lescollections).

  • ¿Que te estás preparando?
  • Unas oposiciones para las Cortes.
  • ¡Hala!, ¡Qué bien! Como letrado se vive fenomenal.
  • No, no, para administrativo…
  • Ah… bueno, también se vive muy bien, seguro que las sacas.

Cuando estas cosas te las dicen con buena intención y para animar, no te puedes enfadar. Sin embargo, da la sensación de que no se es consciente de la dificultad que tienen todas las oposiciones y parece que no todas tienen el mismo prestigio.

Centésimo septuagésimo segundo ejemplo: Otra compañera compartió esta conversación conmigo por correo.

  • ¿A que te dedicas?
  • Estudio notarías.
  • ¿Notaria? Pero eres muy joven, ¿no?. Quiero decir… que todos los notarios son señores mayores, ¿no?

Nuestra compi dijo que no sabía si le molestaba más el machismo o los estereotipos absurdos sacados de la televisión, ya que la realidad no se corresponde con eso.

Y es muy cierto lo que dice porque desgraciadamente, ciertas profesiones se identifican inmediatamente con  hombres cuando en la práctica hay muchas mujeres en los puestos más altos de la administración (al menos en los que se accede por oposición).

Centésimo septuagésimo tercer ejemplo: el último de los ejemplos de hoy también es cortesía de una compañera (@opoterapia_natymolly).

Nuestra compi abandonó su trabajo para irse de interina a la Administración Pública. Aunque ella intuía que tendría que soportar insinuaciones que cuestionasen el mérito con el que consiguió ese puesto público, el mismo día que se despedía de sus compañeros del anterior trabajo tuvo que escuchar que el nuevo puesto se lo habían concedido a dedo, literalmente.

Nuestra compi lleva muchos años de sacrificio y esfuerzo compaginando el trabajo y el estudio, así que yo no tengo ninguna duda de que se ha ganado todo lo que tiene, aunque eso lo sabe ella mejor que los que sólo lo vemos desde fuera.

 

Hasta aquí la entrada de hoy. Gracias por vuestro tiempo. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XLVII)

image¡Buenas tardes de lunes!

Espero que tengáis una buena semana por delante. Cada vez me cuesta más encontrar un ratito para escribir por aquí, lo cual creo que es bueno porque me estoy centrando todavía más en estudiar.

En esta entrada quería agradeceros todas las aportaciones que hacéis a esta sección, ya que son muchos los comentarios, mensajes en instagram y correos electrónicos los que me mandáis.

También quería haceros una recomendación. Nuestra compi Ángela tiene un blog llamado Nuts & cocoa en el que habla de muchos temas, entre ellos la oposición. Su última entrada trata de la presión social que sufren los opositores y os la recomiendo muchísimo porque yo me he sentido muy identificada con la mayor parte de su contenido, aunque intuyo que será sólo cuestión de tiempo que a mí también me digan que se me va a pasar el arroz. Podéis ver la entrada haciendo clic aquí.

Como novedad (y me disculpo por ello) estas entradas van a pasar de tener cuatro a tres ejemplos. Gracias por seguir acompañándome, por demostrarme que no soy la única opositora que odia ciertos comentarios y un abrazo enorme!

Centésimo sexagésimo octavo ejemplo: A nuestra compañera Irene le preguntaron por su oposición (Interventora).

  • ¿De qué ministerio es tu oposición?
  • De Hacienda.
  • Ahhh, entiendo… ¿entonces sois los que nos robaréis el dinero el día de mañana?
  • Un minuto de silencio.

Centésimo sexagésimo noveno ejemplo: A otra compañera también le preguntaron por lo que estaba haciendo ahora que había terminado la carrera.

  • Estoy opositando a judicaturas, que es mi sueño desde pequeña (imaginad su ilusión).
  • Vamos, que eres una nini. Porque oposiciones, pocas convocan. Estás viviendo de tus padres, sin hacer nada. Como una reina.

¡@#~@€%&$€#!

Centésimo septuagésimo ejemplo: Una imagen vale más que mil palabras y aquí tenemos la maravillosa aportación de Jijo Limón.

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Lo que los opositores odiamos (XLVI)

imagePor segunda vez el diario El País protagoniza esta sección. Enhorabuena.

Recientemente han publicado un artículo en la revista S Moda en el que informaban de la tendencia que existe actualmente en las redes sociales a compartir fotos relacionadas con el estudio. Existe una gran comunidad dentro de la cual nos encontramos los opositores como un grupo con características propias pero también integrado en los autodenominados studygrams.

El artículo podéis leerlo aquí.

Por si fuera poco, nos incluyen en el apartado moda, como si eso de estudiar fuese algo pasajero por lo que nos ha dado ahora por puro “postureo”.

El artículo nos etiqueta como egoempollones, tratando transmitir que estamos buscando atención y que, además somos unos raritos por querer estudiar. Porque ésta es la perspectiva de un medio de comunicación serio, el cual considera adecuado tildarnos de ese modo.

El empleo de estos disfemismos no nos deja en buen lugar. Al contrario, da la sensación de que se están mofando de las personas que no sólo deciden estudiar para formarse personal y profesionalmente, sino que nos reducen a una moda o a un intento de alcanzar protagonismo.

Pertenecer a esta comunidad implica mucho más. Es algo que nos aporta motivación, nos permite aprender de la experiencia de otros compañeros, compartir lo que hemos aprendido y, sobre todo, nos hace sentirnos identificados con otras personas que tienen las mismas inquietudes y ambiciones que nosotros. Porque desde fuera, por desgracia, sólo somos unos empollones.

Si bien me parece interesante que se hable de esta realidad que está teniendo lugar en las redes sociales, me da lástima que se haga desde una visión tan poco acertada. Afortunadamente, los testimonios de los estudiantes que han incluido en el artículo sí refleja nuestra forma de verlo.

No parece coherente que exista una crítica permanente a la educación en nuestra sociedad, que constantemente se culpe de todo a su ausencia o a su baja calidad, y que a la vez traten de desprestigiar nuestros esfuerzos y la decisión de unirnos en una colectividad online muy sana. No nos hacen ningún favor con una representación tan superficial de un estilo de vida que constituye una muy buena influencia para nuestros seguidores más jóvenes.

Me pregunto si los responsables de S Moda le dirán a sus hijos que estudiar es de empollones.

Gracias por vuestro tiempo y atención. ¡Nos vemos en la próxima entrada!

Lo que los opositores odiamos (XLV)

image¡Buenos días de lunes! Bienvenidos a una nueva entrega de lo que los opositores odiamos. Se me está haciendo muy complicado sacar tiempo para escribir, pero iré actualizando esta sección con la mayor frecuencia que me sea posible.

Centésimo sexagésimo cuarto ejemplo:

Nuestra compi Marta tiene una hermana muy trabajadora y que siempre sacaba buenas notas en la Universidad a base de esfuerzo. Sin embargo, ella dice que no le gustan las oposiciones debido a la dificultad que implica la falta de plazas en concurrencia a un alto número de opositores. Hasta aquí todo bien.

El problema es que está desanimando a Marta y le reprocha que está perdiendo el tiempo porque no va a aprobar, a lo que ella le responde:

  • Eso no lo sabremos si no lo intento.

 

Centésimo sexagésimo quinto ejemplo:

  • Los funcionarios son necesarios, pero no producen riqueza. Si todos fuésemos 100% legales no existiría tu oposición. Pero como este país es así…

No sabría ni por donde empezar.

Centésimo sexagésimo sexto ejemplo:

Literalmente, me han comentado, sin venir a cuento, esto en instagram:

  • Me va a tocar mantenerlos a todos #soyautonomo.

#túloqueeresesunhater

 

Centésimo sexagésimo séptimo ejemplo:

  • No sé si comprarme una agenda o hacerme el Bullet Journal.
  • ¿¿El qué??
  • Ah, cierto. Que esto no es instagram.

 

¡Que tengáis un gran día y muchas gracias por leerme!

Lo que los opositores odiamos (XLIV)

imageFeliz día del trabajador.
Hoy es el día en que se conmemoran los derechos por los que los trabajadores han luchado durante años y por los que todavía queda por hacer.
Aquellos que escogen el sector privado se enfrentan a precariedad e inseguridad. Los opositores buscan principalmente cumplir su vocación pero, como empleados que serán, también desean tener unas condiciones de trabajo que respeten sus derechos.
La situación favorable que caracteriza el trabajo de los funcionarios, más que un privilegio de la Administración Pública, debería extenderse también al ámbito laboral para poder ponerle fin a los abusos que sufren los trabajadores.
Por otra parte, nos encontramos con el caso de los opositores, los cuales son tratados muchas veces como el estudiantes ociosos cuando su labor se asimila mejor a la de un trabajo.
¿Qué pensaríais de un trabajador cuya jornada mínima es de 40 horas a la semana y puede alcanzar las 80 en algunos casos? Dos semanas de vacaciones al año en las fechas que se les asignen, sin festivos, un día libre a la semana… ¿y el sueldo? Inexistente y además todos los gastos corren de su cuenta.
Suena a explotación pero es el la vida de muchos opositores. Los cuales, curiosamente, también estudian en el día de los trabajadores. No hay duda de que el sacrificio es voluntario y vale la pena, pero que no diga nadie que no sabemos lo que es trabajar.
La sección de lo que los opositores odiamos de hoy va dedicada a todas esas ocasiones en las que tenemos que aguantar comentarios como estos:
  • ¿Y por qué no te buscas un trabajo?
  • Cómo me gustaría no trabajar y poder vivir como tú.
  • Tú no sabes lo que es trabajar.
  • Qué buena es la vida del estudiante.
  • Si la gente se pasa tantos años opositando es porque no es tan mala vida.
  • ¿Cómo que no te da tiempo? Pero si siempre estás en casa estudiando.
  • Qué bien viven los funcionarios, ya me gustaría a mí…

¡Qué tengáis una buena semana de estudio y mucha paciencia para lidiar con esos comentarios, opocompis!

Lo que los opositores amamos (II)

No todo iba a ser malo en la oposición.

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Dibujo de la genial Jijo Limón

A veces también nos encontramos con motivación, con reconocimiento y, sobre todo, con el apoyo de compañeros y de excompañeros que ya han conseguido su plaza.

Hoy me gustaría compartir con vosotros el vídeo del discurso de una compañera que aprobó las oposiciones de Inspección de Seguros.

Os dejo aquí el vídeo de su inspirador discurso, en el cuál podréis ver porqué Jijo Limón le ha dedicado este maravilloso dibujo.